El Perú decidió romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, informó este martes 1 de septiembre el Ministerio de Relaciones Exteriores. La decisión fue adoptada, según la Cancillería, en el marco de la preocupación por la situación en Medio Oriente y del compromiso del país con el derecho internacional y la defensa de la democracia.
En su comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores detalló los motivos que sustentan la medida. Entre ellos mencionó la situación de los derechos y libertades en Irán, las restricciones al comercio internacional a través del estrecho de Ormuz y la obstrucción a las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
La Cancillería precisó que la ruptura de relaciones diplomáticas no implica el fin de los vínculos consulares. Estos continuarán vigentes para la protección de los ciudadanos peruanos e iraníes y para atender las funciones previstas en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963.
La decisión ya fue comunicada formalmente a Irán mediante una nota diplomática. La comunicación se realizó a través de la Embajada de Irán en Ecuador, que “actúa como Misión concurrente ante el Perú”, según precisó el comunicado oficial.
El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que el Perú ha expresado anteriormente su preocupación por la situación que atraviesa Medio Oriente y sus consecuencias para la paz y la seguridad internacionales. En ese contexto, también cuestionó el deterioro de la democracia en Irán.
“En el marco de su firme compromiso con la defensa de la democracia, principio fundamental de su política exterior, el Perú ha venido observando con creciente consternación el deterioro de dicho valor en Irán, denunciado por diferentes mecanismos de las Naciones Unidas, particularmente en lo relativo a la represión de manifestaciones pacíficas, la conculcación de la libertad de prensa, la discriminación contra las mujeres y las niñas, y la persecución de opositores políticos”, señaló la Cancillería.
La Cancillería también se refirió a las restricciones que afectan el tránsito internacional por el estrecho de Ormuz. De acuerdo con el comunicado, la disrupción del comercio internacional en esta zona se registra desde marzo de 2026 y constituye otro de los motivos de preocupación para el Estado peruano.
“De igual manera, el Gobierno del Perú observa con profunda preocupación las severas restricciones impuestas por el régimen iraní, así como la disrupción del comercio internacional a través del estrecho de Ormuz desde marzo de 2026, porque contravienen principios como la libertad de navegación y el derecho de paso por los estrechos utilizados para el tránsito marítimo internacional, que no pueden estar sujetos a condicionamientos unilaterales”, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La Cancillería añadió que su posición se plantea “en el marco de la seguridad de la navegación, la protección de la vida humana en el mar, y la preservación del medio marino, sin perjuicio de las repercusiones sobre los precios de la energía y la estabilidad de las cadenas globales de suministro”.
Otro de los puntos incluidos en el comunicado está relacionado con el papel de Irán en los conflictos de Medio Oriente. La Cancillería manifestó una posición de rechazo frente a lo que considera acciones que contribuyen a la escalada de la violencia en la región.
El comunicado también cuestionó las dificultades que ha enfrentado el Organismo Internacional de Energía Atómica para realizar inspecciones en instalaciones nucleares iraníes. Según la Cancillería, esta situación dificulta las verificaciones internacionales relacionadas con el programa nuclear de Irán.
La Cancillería presentó la decisión como parte del compromiso del país con el derecho internacional y la búsqueda de la paz. En el comunicado, sostuvo que la medida responde a la “histórica vocación pacifista” del Perú y a su posición frente a situaciones que considera contrarias a esos principios.