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El presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, confirmó que la administración de la presidenta Keiko Fujimori sostiene coordinaciones con el Gobierno de El Salvador para estudiar la viabilidad de implementar estrategias de seguridad inspiradas en el modelo de Nayib Bukele.
“Hay conversaciones con el Gobierno de El Salvador”, ratificó la autoridad en declaraciones a la prensa local, marcando este acercamiento tras el secuestro de un empresario minero y el homicidio de cuatro de sus acompañantes en Trujillo.
El jefe del gabinete atribuyó la actual ola delictiva a “10 años o más sin liderazgo, sin estrategia, sin decisión”, aunque advirtió cautela frente a los tiempos de respuesta: “Evidentemente, no es una varita mágica que al día siguiente se acaba”.
Como parte de los operativos recientes, Galarreta destacó la detención en Bolivia de Jhonsson Smit Cruz Torres, cabecilla de la organización delictiva ‘Los Pulpos’, señalado como presunto responsable del ataque armado en el norte del país.
Tras la declaratoria de emergencia en cinco recintos penitenciarios, el Ejecutivo planteó restricciones drásticas para cabecillas que operan tras las rejas: “Si son los que dirigen, si matan a alguien, deberían tener cero visitas un mes, y si reinciden, dos meses, tres meses sin visitas”.
Asimismo, adelantó gestiones para que los miembros de alta peligrosidad de esta red sean recluidos de forma transitoria en la Base Naval del Callao mientras concluye la edificación de nuevos establecimientos carcelarios.
Frente a los ataques armados y el cobro de cupos contra las empresas de transporte público, el primer ministro coincidió en que los delincuentes involucrados deben ser procesados bajo la calificación de terroristas, remarcando que el Estado actuará con severidad: “Hasta donde la ley nos dé. Si la ley nos permite más, haremos más”.
La postura ratifica la línea discursiva expuesta semanas atrás por la jefa de Estado, quien recogió el reclamo ciudadano de replicar medidas de control territorial y orden penitenciario similares al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, infraestructura que mantiene recluidos a los perfiles criminales de mayor prontuario en el país centroamericano.