La pobreza multidimensional en el Perú podría reducirse de 39.7% a 34.03% si toda la población contara con acceso a agua potable y saneamiento, según un estudio de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass). Esto representa una disminución de 5.7 puntos porcentuales y evidencia el impacto que tienen los servicios básicos sobre las condiciones de vida de los hogares.
El documento “Pobreza multidimensional en el Perú y su relación con el acceso al agua potable 2004-2025”, elaborado por el Centro de Análisis y Monitoreo de la Información del Agua Potable (Cami Yaku) de la Sunass, también estima un efecto mayor en las zonas rurales. En este ámbito, la incidencia de la pobreza multidimensional pasaría de 78.91% a 69.89% con una cobertura universal de agua potable y saneamiento, una reducción de 9.02 puntos porcentuales.
“La investigación demuestra que el acceso a agua potable y saneamiento no solo mejora las condiciones de salud e higiene de las familias, también contribuye a reducir múltiples privaciones asociadas al bienestar de los hogares”, afirmó el presidente ejecutivo de la Sunass, Mauro Gutiérrez.
El estudio señala que la pobreza multidimensional pasó de 44.4% en 2024 a 39.7% en 2025. Sin embargo, la Sunass advierte que la reducción se concentró principalmente en hogares que se encontraban cerca del umbral de pobreza, mientras que las familias con mayores carencias simultáneas mantuvieron niveles de privación similares a los registrados el año anterior.
Esta medición considera dimensiones que van más allá de los ingresos económicos, entre ellas el acceso a servicios básicos, vivienda, salud, educación, empleo y protección social. Por ello, permite identificar situaciones de vulnerabilidad que no necesariamente aparecen cuando solo se toma en cuenta cuánto dinero recibe un hogar.
En 2025, la pobreza monetaria alcanzó al 25.7% de la población, mientras que la pobreza multidimensional llegó al 39.7%. La diferencia muestra que una parte importante de la población puede superar la línea de pobreza por ingresos y, al mismo tiempo, continuar enfrentando dificultades vinculadas con servicios, vivienda, salud, empleo u otras condiciones necesarias para una vida adecuada.
Uno de los principales resultados del estudio es la relación entre el acceso al agua potable y la situación de los hogares. Según la investigación, un hogar que cuenta con este servicio tiene una probabilidad significativamente menor de encontrarse en condición de pobreza multidimensional.
Los resultados estiman que disponer de agua potable reduce en 36.8 puntos porcentuales la probabilidad de que un hogar sea considerado pobre multidimensional. La Sunass sostiene que este efecto está relacionado con la capacidad del servicio para disminuir distintas carencias que afectan el bienestar familiar.
Las brechas son particularmente relevantes en las zonas rurales, donde la pobreza multidimensional proyectada seguiría siendo de 69.89% incluso bajo el escenario de acceso universal planteado por el estudio. Esto muestra que el agua y el saneamiento son factores importantes, aunque forman parte de un conjunto más amplio de condiciones que determinan la situación de los hogares.
La investigación también identifica a Cajamarca, Loreto, Puno, Pasco, Huánuco y Huancavelica entre las regiones que históricamente presentan mayores niveles de pobreza multidimensional. Para la Sunass, estas zonas requieren especial atención en las políticas destinadas a ampliar el acceso a los servicios de saneamiento.
Gutiérrez remarcó que el reto no consiste únicamente en incrementar el número de conexiones. “El desafío no se limita a ampliar la cobertura de conexiones, sino también a garantizar servicios seguros, sostenibles y de calidad”, precisó el funcionario.