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Un agente de la Policía Nacional decidió convertirse en presunto extorsionador y tener como víctima a su propio padrino de bodas. Se trata del oficial Wilmer Monsefú Mendoza, intervenido por sus propios compañeros mientras realizaba labores de patrullaje en la región Piura. Según las investigaciones, el efectivo lideraría una red de extorsionadores junto a su esposa Ruth Cruz Torres, quienes habrían solicitado a su padrino 15 mil soles utilizando información sensible que solo conocía la familia cercana.
El caso salió a la luz tras la denuncia del médico, quien recibió amenazas incluso en su centro de labores. Debido a que lo seguían desde su trabajo hasta su vivienda, la víctima optó por acudir a la Divincri de Piura. Tras iniciar las pesquisas, los agentes descubrieron que Monsefú contaba con tres teléfonos: uno de ellos lo empleaba para las llamadas extorsivas y luego lo apagaba. Además, retiraba el chip para evitar ser geolocalizado. La captura se produjo en plena Avenida Grau, cuando el efectivo realizaba su ronda policial a bordo de una patrulla.
Días antes de la intervención, la cónyuge del agente llamó al profesional de la salud para exigirle que abandone el proceso judicial. Según el coronel Julio Garcés, jefe de la Divincri Piura, la mujer le advirtió que tanto ella como su pareja estaban implicados en los hechos. No obstante, la víctima mantuvo su acusación, lo que permitió a la Policía Nacional del Perú ejecutar la detención. En el operativo se incautaron celulares, chips, tarjetas bancarias y evidencias multimedia que comprometen a más involucrados.
El Ministerio Público solicitó pena privativa de libertad mientras duren las investigaciones. La defensa del efectivo intentó argumentar deudas personales, aunque las pruebas audiovisuales contradicen su versión. Por su parte, la víctima permanece atemorizada, pues sabe que solo han capturado a dos integrantes de la organización. Según el médico, existen más implicados porque lo grabaron en su trabajo y cuando llegaba a su domicilio. Las autoridades confirmaron que la red criminal operaba con información privilegiada de la propia policía.