Policía es sentenciado a 8 años de prisión por resistencia a la autoridad

El excomandante PNP fue condenado por desobediencia y deberá pagar 5 mil soles de reparación.

El Poder Judicial sentenció a 8 años de prisión efectiva al comandante de la policía Manuel Antonio Canales Moscoso por los delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad, cometidos tras una intervención vehicular en el distrito de San Martín de Porres.

La condena incluye el pago de 5 mil soles por concepto de reparación civil a favor del agraviado.

¿Por qué el Poder Judicial sentenció a 8 años de prisión al comandante Canales?

La sentencia contra el excomandante PNP se dio luego de que las imágenes de su intervención se hicieran virales.

Los hechos ocurrieron en mayo de 2026, cuando Canales Moscoso fue intervenido por invadir el carril exclusivo del Metropolitano en San Martín de Porres, momento en el que agredió verbalmente y amenazó a un colega de la institución que cumplía con su labor.

El historial de denuncias del excomandante Canales Moscoso

El excomandante ya enfrentaba antecedentes por conductas violentas. En el 2016, cuando era mayor de la policía, fue denunciado por balear a dos jóvenes que jugaban básquet en la calle.

Años después, en el 2020, atacó a un agente de seguridad cuando era estudiante de la Universidad del Callao.

Durante su intervención en mayo pasado, lejos de aceptar su falta, quiso imponer sus condiciones con furia y discriminación.

“Hace rato te hubiera puesto en tu sitio. Un par de segundos hubieras sabido lo que es un hombre”, se le escucha decir en el video al momento de ser intervenido. 

Las imágenes que evidenciaron la prepotencia del agente

En las imágenes difundidas, se observa a Canales negarse a identificarse y retar al efectivo que lo intervino. “No voy a identificarme”, afirma mientras el otro policía le pregunta el motivo.

Luego, el comandante sentenciado enrostra su jerarquía con frases como: “¿Cómo te crees, el Ricky Ricón? Ya pues, soy el Comandante Canales”.

El agente intervenido, por su parte, le exige que se identifique y le reclama los insultos, mientras que el sentenciado responde con amenazas y cuestiona su autoridad.