
El accidente que sufrió una niña de 7 años en un juego inflable del Circuito Mágico del Agua reabrió el debate sobre las medidas de seguridad que deben cumplir este tipo de atracciones para proteger a los menores.
Frente a este caso, el experto en defensa del consumidor Crisólogo Cáceres señaló que los establecimientos tienen la obligación de garantizar condiciones seguras para sus usuarios y advirtió que esa responsabilidad no puede recaer únicamente en los padres de familia.
Crisólogo Cáceres explicó que el país cuenta con normas técnicas del INACAL para este tipo de juegos, aunque su cumplimiento es voluntario.
Por ello, sostuvo que los operadores deben establecer protocolos claros para controlar el ingreso de los usuarios según su edad, talla, peso y contextura.
Además, señaló que, según las imágenes del caso, la trabajadora permitió el ingreso de la menor, pese a que el juego estaba dirigido a niños mayores de 8 años, dejando la decisión bajo la responsabilidad de la madre.
Crisólogo Cáceres sostuvo que la responsabilidad alcanzaría tanto al concesionario de los juegos como a la Municipalidad de Lima, encargada de la administración del Circuito Mágico del Agua.
En ese sentido, indicó que la familia podría presentar una denuncia ante Indecopi por una presunta vulneración de los derechos a la seguridad y a la idoneidad del servicio.
El especialista también señaló que el caso podría derivar en acciones civiles y penales para reclamar una indemnización.
Además, advirtió que la falta de personal capacitado y de una ambulancia en el lugar habría retrasado la atención de la menor, quien permanece grave tras ser sometida a dos intervenciones quirúrgicas.