
La Generación Z ha convertido a las abuelas italianas en una inesperada fuente de inspiración. Bajo el nombre de “Nonna Maxxing”, una tendencia que gana popularidad en TikTok e Instagram propone adoptar hábitos asociados a las nonnas, como cocinar en casa, caminar sin prisas, compartir tiempo con la familia y reducir el uso de dispositivos electrónicos. La idea surge como una respuesta al cansancio provocado por la hiperconexión y la presión por mantenerse siempre productivo.
El movimiento se ha expandido especialmente entre jóvenes nacidos entre finales de los años noventa y comienzos de la década de 2010. Su propuesta se aleja de las rutinas centradas en la optimización constante y apuesta por actividades sencillas que priorizan el bienestar cotidiano. Entre ellas destacan preparar comidas caseras, cuidar plantas, leer, tejer, jugar cartas o simplemente disfrutar de momentos de descanso sin sentirse culpable.
Aunque el mensaje principal promueve desconectarse de las pantallas, gran parte de la tendencia se difunde precisamente a través de las redes sociales. Miles de usuarios comparten videos mostrando tardes de cocina, sobremesas familiares y espacios domésticos llenos de objetos con historia, convirtiendo la vida lenta en uno de los fenómenos virales más comentados del momento.
El impulso más visible del Nonna Maxxing surgió después de que la marca canadiense de cosmética natural Tallow Twins difundiera un manifiesto invitando a vivir un “verano nonna”. La propuesta incluía cocinar con ingredientes naturales, sonreír a desconocidos, pasar más tiempo al aire libre y reducir las horas frente al teléfono.
Desde entonces, las etiquetas #nonnamaxxing y #nonnalife comenzaron a multiplicarse en plataformas como TikTok e Instagram. Los contenidos suelen mostrar recetas caseras, huertos urbanos, manteles floreados, hornos encendidos y rutinas alejadas del ritmo acelerado que caracteriza a la vida digital.
Aunque el fenómeno tiene una fuerte identidad visual, quienes siguen esta tendencia aseguran que no se trata únicamente de decorar la casa con muebles antiguos o utilizar vajilla heredada. La propuesta apunta a modificar la relación con el tiempo y recuperar actividades que se realizan sin apuro.
En ese contexto, la figura de la nonna representa valores asociados al cuidado, la comunidad y la vida doméstica. Para muchos jóvenes, las abuelas italianas simbolizan una forma de vivir donde las relaciones personales, la comida compartida y el descanso tienen un papel más importante que la productividad constante.
Parte del interés por este estilo de vida también está relacionado con Cerdeña, una isla italiana considerada una de las llamadas “zonas azules”, regiones donde se concentra un alto número de personas longevas. Diversos estudios han señalado que sus habitantes mantienen hábitos vinculados a la actividad física cotidiana, la alimentación sencilla y una fuerte vida comunitaria.
La tendencia toma algunos de esos elementos como referencia. Caminar todos los días, cocinar con productos frescos, mantener vínculos cercanos y evitar el estrés excesivo forman parte de las prácticas que los seguidores del Nonna Maxxing buscan incorporar a su rutina.
El éxito del fenómeno refleja el malestar que muchos jóvenes sienten frente a la conexión permanente. Durante años, las redes sociales impulsaron modelos centrados en la productividad, el rendimiento y la exposición constante, generando una sensación de agotamiento en parte de sus usuarios.
Frente a ese escenario, el Nonna Maxxing plantea una alternativa basada en desacelerar. Cocinar una receta familiar, dejar el celular a un lado durante una comida o disfrutar una caminata sin medir resultados son algunas de las acciones que esta tendencia presenta como una forma de recuperar bienestar en medio de la vida digital.