
Las cyberdecks se han convertido en una de las tendencias más curiosas de TikTok. Se trata de computadoras portátiles hechas a mano, muchas veces armadas dentro de mochilas, bolsos, cajas decorativas o incluso juguetes reciclados. Lo que más llama la atención es la libertad creativa detrás de cada diseño.
En redes sociales, miles de jóvenes muestran cómo construyen sus dispositivos desde cero usando piezas accesibles como pantallas pequeñas, teclados compactos y placas Raspberry Pi. Algunos modelos tienen estética cyberpunk, mientras otros apuestan por diseños hiperfemeninos con perlas, colores pastel o detalles inspirados en sirenas y Hello Kitty.
La tendencia explotó luego de que creadoras como Annike Tan, conocida en TikTok como Ube Boobey, compartieran videos armando sus propias cyberdecks dentro de bolsos decorados. Sus publicaciones acumularon millones de reproducciones y despertaron el interés de personas que nunca habían pensado en construir su propia computadora.
Una cyberdeck es una computadora portátil personalizada creada por el propio usuario. A diferencia de una laptop tradicional, no sigue un diseño estándar ni viene fabricada en serie. Cada persona decide cómo se verá, qué funciones tendrá y qué piezas utilizará.
El concepto nació en la cultura cyberpunk de los años 80 y aparece en “Neuromante”, la famosa novela de ciencia ficción de William Gibson. En ese universo, las cyberdecks eran herramientas usadas para hackear sistemas y conectarse a redes digitales.
Hoy la idea es mucho más relajada. Algunas personas las usan para guardar música, libros, videojuegos retro o películas. Otras simplemente las construyen porque les parece divertido tener una computadora que nadie más en el mundo tiene.
El boom actual tiene mucho que ver con la estética y la personalización. Mientras la mayoría de laptops modernas lucen minimalistas y parecidas entre sí, las cyberdecks permiten crear algo totalmente distinto y único.
En TikTok abundan videos de computadoras dentro de carteras, cajas de dulces, joyeros y hasta estuches de juguetes. Muchas creadoras explican que les gusta la idea de convertir la tecnología en una extensión de su personalidad y no en un objeto “gris y sin identidad”.
El boom de las cyberdecks también refleja algo más grande: el cansancio frente a dispositivos cada vez más iguales entre sí. Por eso, estas mini computadoras hechas a mano se sienten más personales, imperfectas y auténticas.
Aunque se volvieron virales, quienes crean cyberdecks reconocen que estos dispositivos no reemplazan al smartphone o a una laptop tradicional. Más bien funcionan como proyectos creativos y espacios de experimentación tecnológica.
Muchas cyberdecks pueden almacenar música, libros, películas, videojuegos retro o artículos offline de Wikipedia, lo que permite usarlas incluso sin conexión a internet. Algunas personas también las utilizan para programar o escribir.