
Los comandantes José Luis de las Casas y Carlos Paredes, miembros del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, relataron en una entrevista los detalles de la operación de rescate que realizaron en Venezuela tras el terremoto que devastó varias ciudades costeras.
Los efectivos del grupo USAR viajaron en un contingente de 43 bomberos y lograron salvar con vida a una mujer identificada como Belkys Barreto, luego de 14 horas de trabajo en una estructura colapsada en La Guaira.
La intervención, que demandó el uso de perros de búsqueda y equipos tecnológicos, se produjo en medio de réplicas sísmicas y condiciones de alta peligrosidad para los propios rescatistas.
El equipo USAR Perú invirtió 14 horas continuas para extraer con vida a una mujer de entre los escombros de un edificio de nueve pisos que colapsó en La Guaira.
La operación involucró a casi la totalidad del contingente peruano, que se dividió en dos grupos para mantener la operatividad durante las 24 horas.
El rescate requirió romper cuatro losas de concreto apiladas y avanzar aproximadamente cuatro metros en una estructura inclinada y altamente inestable, con el constante riesgo de un nuevo colapso.
El escenario del rescate presentaba un grado de complejidad extrema debido a que el edificio de departamentos se había inclinado tras el colapso por apilamiento de cuatro pisos.
El comandante Carlos Paredes describió el lugar como una zona “totalmente inestable”, donde los equipos de rescate tuvieron que evaluar constantemente la seguridad estructural antes de avanzar.
El bombero Carlos Herrera fue el encargado de ingresar al espacio reducido para extraer a la señora Belkys Barreto, quien le entregó una Biblia mientras era rescatada.
“Había que romper todo eso hasta llegar donde era. Y encima inclinado. Totalmente inestable”, detalló el comandante Carlos Paredes.
El comandante José Luis de las Casas explicó que la comunicación con la víctima fue clave para mantener la calma durante las horas de trabajo.
La señora Belkys Barreto respondió a los llamados del equipo y manifestó estar aprisionada pero no atrapada por objetos pesados, lo que facilitó su extracción.
Los bomberos peruanos recibieron apoyo de equipos USAR de El Salvador y de una brigada local de Valencia para mantener la rotación de personal y evitar el agotamiento extremo.
Los comandantes desmintieron las críticas que señalaron una supuesta falta de preparación del equipo peruano y afirmaron que operaron con plena autonomía durante siete días.
El grupo llevó su propia alimentación, agua, carpas y equipamiento tecnológico, cumpliendo con los estándares internacionales establecidos por Naciones Unidas para los equipos USAR.
El comandante Paredes enfatizó que su labor no solo dependió del trabajo operativo, sino también de la capacidad de autogestión del Cuerpo de Bomberos, ya que el Estado no cubrió los gastos logísticos del despliegue.
“Nosotros llevamos nuestra agua, nuestra comida, nuestras carpas. No es que necesitamos mendigar, pero debería ser una obligación del Estado que debería darlo”, declaró el comandante Paredes.
El comandante José Luis de las Casas agregó que el retraso en la salida del contingente, motivado por gestiones políticas, pudo haber reducido las posibilidades de rescatar a más personas con vida.
Según su testimonio, si el equipo hubiera llegado 24 horas antes, el número de víctimas salvadas podría haber sido mayor.
El equipo peruano fue uno de los pocos que logró rescatar a una persona con vida, junto con el equipo de España, en una operación que movilizó a 50 delegaciones de 31 países.