El Poder Judicial ordenó la exhumación de los restos del suboficial Diego Manuel Vela Rodríguez en Trujillo para determinar las circunstancias reales de su muerte.
Hecho que ocurrió la misma madrugada del secuestro del empresario minero Jens Lara, en el que también asesinaron a cuatro personas.
La exhumación busca esclarecer las contradicciones entre los primeros partes policiales, que reportaron un atentado con proyectil de arma de fuego contra el efectivo, y la necropsia oficial, que descartó heridas de bala y consignó “múltiples traumatismos, además de fracturas y hemorragias internas”.
El suboficial de 21 años fue trasladado con vida al Hospital Belén de Trujillo, donde otro documento también consignó heridas por bala, pero tras su muerte la historia cambió.
La muerte de Diego Vela ocurrió horas después del secuestro de Jenss Lara, en el que fallecieron cuatro personas.
Especialistas señalaron que la coincidencia horaria “podría ponerlo en el lugar de los hechos” y advirtió que “ambas fiscalías tienen que intercambiar información”.
La fiscalía investiga el deceso del suboficial y analiza el celular, las cámaras y las pericias forenses para determinar qué ocurrió en sus últimos minutos.
La familia del agente sostiene la tesis del accidente. Un familiar afirmó: “Mi hijo nunca ha sido baleado”.
Según sus declaraciones, Diego Vela estaba de franco y había acudido a la discoteca Nossopara celebrar su cumpleaños el 29 de agosto, el mismo local donde habría estado Lara antes de su secuestro.
La familia también señaló que el suboficial había bebido alcohol.