
El presupuesto en salud pública en el Perú creció 11 veces entre el año 2000 y el 2025, mientras que el Presupuesto General de la República lo hizo en 8 veces, pero la atención en los hospitales públicos no refleja ese incremento de recursos, advirtió César Neves, director de la maestría en gerencia de servicios de salud de ESAN.
El especialista sostuvo que el sistema sanitario peruano tiene un “serio problema de diseño” que genera hospitales colapsados y largas listas de espera para citas médicas en especialidades como endocrinología, donde los pacientes pueden esperar más de 150 días.
El especialista explicó que el problema radica en que el presupuesto va directamente a los hospitales, sin importar la calidad del servicio que brinden.
“No importa su mal servicio, igual le caen los recursos todos los años”, afirmó Neves durante una entrevista en el bloque Conexión ESAN.
A diferencia de Colombia y Chile, donde el presupuesto sigue a la persona afiliada y las instituciones compiten por los pacientes, en Perú la plata está en la oferta y no en la demanda, lo que genera ineficiencias y facilita el “mal manejo, corrupción, manejo de intereses sindicales”, puntualizó el director de ESAN.
Neves señaló que el sistema tiene “hospitalitis”, es decir, los recursos están mal asignados y los hospitales absorben toda la demanda cuando deberían llegar solo los casos complejos.
En Colombia, el 92% de los casos se resuelven en atención primaria y solo el 8% llega al hospital, ejemplificó.
Además, el especialista cuestionó que el Ministerio de Salud esté “abocado a tratar de curar gente y cero a la prevención”, y sugirió que debería llamarse “Ministerio de la Enfermedad”.
También criticó la alta rotación de autoridades: desde el 2021 ha habido 12 ministros de Salud y 17 presidentes de Essalud, con un gerente general que duró solo dos semanas.
“Con ese nivel de rotación, ¿Qué gestión se puede hacer?”, planteó Neves.
El director de la maestría en Gerencia y Servicios de Salud de ESAN afirmó que el problema no es técnico sino de voluntad política, y propuso que el nuevo gobierno empiece por reformar EsSalud, cuyos fondos son privados pero de gestión pública, y que su directorio sea también privado para poner orden en el sistema.
“Nuestro problema no es técnico, nuestro problema es voluntad política, si nos da la gana de hacerlo”, sentenció.