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Un comerciante ferretero fue asesinado a quemarropa dentro de su propio local en el centro comercial Multiplaza Próceres, conocido como Las Malvinas, en San Juan de Lurigancho. La víctima hablaba por teléfono cuando un sicario ingresó simulando ser un cliente normal, sacó el arma y le disparó en la cabeza. La víctima murió en el acto. Semanas antes, había denunciado amenazas de extorsionadores que le exigían el pago de cupos bajo amenaza de muerte.
Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto del homicidio. El sicario ingresó al local con total tranquilidad, se acercó a la víctima y, sin mediar palabra, disparó. El ferretero de San Juan de Lurigancho cayó al suelo instantáneamente. El asesino huyó corriendo del lugar mientras, metros antes, una familia conformada por mamá, papá y un bebé pasaba cerca sin imaginar la escena de terror que se desarrollaba a segundos de ellos.
A pesar de las amenazas recibidas, la víctima habría optado por no acceder al pago del cupo, lo que derivó en el desenlace fatal. La extorsión en San Juan de Lurigancho se ha convertido en el principal móvil de asesinatos contra comerciantes en lo que va del año.
El centro comercial Multiplaza Próceres cuenta con seguridad privada. Sin embargo, el sicario ingresó sin problemas. “No hay detectores de metales. Cualquiera puede entrar con un arma”, cuestionó un comerciante del lugar. La inseguridad en Las Malvinas es una queja recurrente entre los ferreteros de la zona, quienes exigen mayores controles.
La familia de Antonio Dionisio Maras Flores confirmó que el comerciante había recibido llamadas intimidatorias semanas antes. Pese a ello, no quiso cerrar su negocio. “Era una persona de bien, un emprendedor. Esto es culpa de un gobierno negligente que no puede detener la ola de crimen”, declaró un familiar visiblemente afectado.
El homicida, aún no identificado, actuó con frialdad. Disparó a matar y huyó sin importarle la presencia de familias y trabajadores en el centro comercial. La Policía Nacional revisa las cámaras de seguridad para dar con su paradero. Hasta el cierre de esta nota, no se reportaron detenciones. “No hay respeto absoluto por la vida. Un sicario entra, mata y sale como si nada”, reflexionó un periodista que cubrió el caso.