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Los músculos que aparecen en pantalla parecen parte del personaje, pero para Sylvester Stallone pueden esconder una exigencia mucho mayor. Durante la presentación de Steps, su libro de memorias, el actor cuestionó que los físicos extremadamente musculosos de algunas películas de acción y superhéroes puedan conseguirse únicamente con entrenamiento y alimentación.
“¿De verdad creen que estos tipos son naturales?”, preguntó Stallone al referirse a los actores que interpretan personajes físicamente superiores a una persona común. Según explicó, alcanzar determinada apariencia puede convertirse en parte de la preparación del personaje.
“Es casi como ponerse parte de un disfraz. Durante seis u ocho semanas, visualizas ese personaje. Y luego te lo quitas”, señaló.
Durante la charla, el actor habló sobre las exigencias físicas de Hollywood y sostuvo que interpretar a un superhéroe o a alguien físicamente superior puede requerir métodos extremos.
“Nadie lo consigue sin aditivos ni drogas; no me importa lo que digan”, afirmó. Stallone cuestionó así que estas transformaciones puedan conseguirse únicamente mediante entrenamiento y alimentación.
Sus declaraciones también estuvieron relacionadas con una experiencia que conoce de primera mano: la transformación física que realizó para interpretar a Rocky Balboa en Rocky III.
Para la tercera película de la saga, Stallone quería que Rocky Balboa reflejara un cambio en su personalidad. El personaje había alcanzado el éxito y, según explicó, ya no tenía las mismas dificultades que habían marcado su historia.
“Quería que se quitara las cicatrices y se convirtiera en una persona totalmente diferente”, recordó.
Stallone buscaba mostrar a un Rocky preocupado por su apariencia, protegido de las dificultades y marcado por la vanidad. “Se volvió sobreprotector, reservado y vanidoso. Y cuando finalmente conoció a Mr. T, o Clubber Lang, ahí fue cuando la realidad lo golpeó”, explicó.
La transformación también implicó modificar considerablemente su cuerpo antes del enfrentamiento con Clubber Lang, interpretado por Mr. T. Según su relato, llegó a reducir su porcentaje de grasa corporal hasta aproximadamente 2.6 %.
El actor describió una dieta basada principalmente en atún y un consumo diario de café que podía alcanzar las 30 tazas. También reconoció que utilizó esteroides durante ese proceso.
La transformación terminó yendo más allá de las exigencias de su personaje. Stallone contó que se obsesionó con mantener ese nivel de condición física y que el proceso afectó su salud.
“Se convirtió en una obsesión, muy grave. Llegó al punto de que desarrollé bulimia”, indicó. También explicó que durante el rodaje de Rocky III tenía dificultades para retener alimentos en el estómago.
Stallone había declarado previamente al New York Times que padeció bulimia durante la producción y que el consumo de esteroides tuvo efectos que posteriormente consideró perjudiciales para su organismo.
El actor también recordó un episodio relacionado con una intervención para reemplazar una válvula cardíaca. Según contó, su esposa, Jennifer Flavin Stallone, insistió en que se sometiera a una revisión médica después de notar que no se encontraba bien.
“Y yo pensaba que estaba bien. Tuve suerte de que mi esposa me dijera: ‘No me gusta cómo te ves’. […] ‘Solo estoy envejeciendo. Relájate’. Las mujeres tienen un sentido especial. De verdad que sí”, recordó.
Desde su perspectiva actual, Stallone considera que estos procesos deberían realizarse de una manera más moderada. Su experiencia con Rocky III muestra cómo una transformación pensada para construir a un personaje puede terminar teniendo consecuencias fuera de la pantalla.