
Dos mujeres fueron rescatadas con vida tras permanecer atrapadas entre los escombros del terremoto que sacudió Colombia el último lunes. Daniela Largo, de 32 años, fue hallada en Pereira después de 36 horas sepultada, mientras que, en Cali, Diana Troncoso, médica de 31 años, fue rescatada tras 24 horas bajo los bloques de concreto.
En Pereira, los rescatistas avanzaron con extremo cuidado entre las placas de concreto hasta llegar a Daniela Largo, de 32 años, quien permaneció 36 horas atrapada en los escombros de un hotel.
Los bomberos le suministraron oxígeno y, en medio de los aplausos, la abrazaron al sacarla con vida.
Daniela había salido de su casa para asistir a un evento y el terremoto le impidió llegar al cumpleaños de su hijo.
“Daniela, cierre los ojos. Cierre los ojos”, se escuchó decir a los rescatistas mientras la extraían.
En Cali, Diana Troncoso, médica de 31 años, pasó 24 horas sepultada bajo bloques de concreto.
Durante todo ese tiempo no dejó de golpear para ser escuchada.
Los rescatistas oyeron sus señales y comenzaron la operación para sacarla con vida.
“La puerta encima mío”, se escuchó decir a la víctima mientras era rescatada.
En medio de la tragedia, el pediatra Germán Somoyar fue reconocido como un héroe tras rescatar a Mateo y Salomón, dos recién nacidos que se encontraban en la unidad neonatal de un hospital afectado por el sismo.
“Fui a la unidad donde tenemos a los recién nacidos, a la unidad neonatal, y pues ahí claramente había una necesidad mayor.
Entonces, entre todo el equipo pudimos cargar a los bebés a brazos y sacarlos a través de la zona de evacuación”, relató el médico.
Gracias a su rápida acción, los dos bebés se encuentran sanos y salvos.
El pediatra se ha convertido en un símbolo de esperanza en medio de la devastación.
Pese a los rescates exitosos, la tragedia aún no termina.
En Pereira, más de 40 personas continúan desaparecidas, entre ellas las trillizas Ana María, Isabela y Sofía Saavedra.
Ana fue encontrada con vida, pero sus hermanas y sus padres aún no han sido localizados.
Bomberos, rescatistas y voluntarios no se detienen en la búsqueda.
“Palas, sogas, maquinaria y sus propias manos son las herramientas para abrirse paso entre toneladas de escombros, porque debajo de cada bloque de concreto todavía puede haber una vida”, reportaron desde la zona.
Las autoridades continúan con las labores de búsqueda y rescate, mientras la angustia crece en aquellos que esperan noticias de sus seres queridos.
Cada minuto cuenta, porque mientras haya una posibilidad, la búsqueda no termina.