
Un devastador terremoto de magnitud 7,7 remeció este sábado la isla de Flores, en la provincia indonesia de Nusa Tenggara Oriental, dejando un saldo preliminar de casi medio centenar de fallecidos, más de 2.000 personas evacuadas y severos daños materiales.
El epicentro del movimiento telúrico se localizó a unos 62 kilómetros al noroeste de la ciudad de Ende y a una profundidad de 10 kilómetros, según el reporte del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Las zonas con mayor impacto mortal fueron los distritos de Manggarai y Manggarai Oriental, mientras los equipos de emergencia continúan las tareas de remoción de escombros y atención médica en exteriores de los hospitales locales debido a que, según precisó la agencia de emergencias BPBD, “no tienen tiendas suficientes” para albergar a los pacientes evacuados.
La fuerza del sismo activó de manera preventiva una alerta de tsunami y generó olas de hasta un metro de altura en las costas de Ende, provocando anegamientos en áreas urbanas y daños en más de un centenar de viviendas, así como afectaciones leves en la infraestructura del aeropuerto de Komodo.
Testigos en la turística zona de Labuan Bajo relataron los momentos de pánico vividos durante el sismo; entre ellos, el buzo español Santiago Tinoco narró el colapso de su edificio residencial: “Empezó a temblar todo, las paredes se resquebrajaron y nos cayeron trozos de techo en la cabeza (…) Tuvimos mucho miedo a que se nos viniera el edificio encima (…) la escalera se estaba rompiendo y sentíamos que se iba a desmoronar”.
Ante la magnitud de la catástrofe, el Gobierno del Perú expresó su solidaridad y condolencias a las autoridades y a la población de Indonesia por las víctimas mortales y damnificados que dejó el evento natural.
El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que, hasta el momento, no se cuenta con registro de ciudadanos peruanos afectados en la zona del desastre, confirmando que la Embajada del Perú en Indonesia y su consulado se mantienen en alerta permanente para asistir a los connacionales que se encuentren en la región afectada.
El despliegue de ayuda humanitaria en Indonesia se concentra en restablecer los servicios básicos y cuantificar a los heridos y desaparecidos en las zonas más aisladas de la isla de Flores. En el plano internacional, la Cancillería peruana mantiene activos los canales consulares de emergencia para dar seguimiento al estado de los residentes y turistas peruanos en el sudeste asiático.