
El analista político Ángel Delgado sostuvo que el gobierno de Keiko Fujimori, que asumirá el 28 de julio, recibirá una caja fiscal comprometida por un pedido de crédito suplementario y los gastos aprobados por el Congreso, en un contexto de debilidad institucional.
Delgado calificó como “de locos” la alta rotación de ministros y consideró que el Congreso ha asumido un protagonismo que no le corresponde en un régimen presidencialista.
El próximo gobierno de Keiko Fujimori recibirá un pedido de crédito suplementario, un gasto extraordinario que el Congreso evalúa autorizar, además de leyes ya aprobadas que comprometen el presupuesto fiscal de los próximos cinco años.
El analista Ángel Delgado señaló que este escenario, sumado a gastos como el controvertido contrato de DirecTV con el Estado, plantea un desafío financiero para la nueva administración.
Delgado explicó que el crédito suplementario es una práctica regular para cubrir gastos no presupuestados, pero subrayó la necesidad de que el Congreso evalúe su urgencia.
Señaló que la comisión de Presupuesto podría aprobarlo parcialmente o incluso rechazarlo, y que el nuevo gobierno también tiene la facultad de modificar leyes mediante otras nuevas.
“Nada está escrito en piedra”, afirmó el analista.
Delgado criticó la alta rotación de ministros, como los recientes cambios en el gabinete de Balcázar, calificándola como un síntoma de “gobiernos totalmente débiles y presidentes débiles”.
Advirtió que esta fragilidad traslada el protagonismo al Congreso, que no puede gobernar directamente, y contrastó la situación actual con la de gobiernos fuertes como los de Belaúnde o Alan García, donde el Parlamento tenía un rol secundario.
Además, cuestionó que no se haya repetido el modelo de gobierno de transición que siguió a la caída de Alberto Fujimori, con Valentín Paniagua, para adelantar elecciones tras la salida de Pedro Castillo.