
La anemia durante los primeros 1000 días de vida puede generar consecuencias permanentes en el desarrollo cognitivo de los niños, advirtió Rosa Elena Cruz Maldonado, decana nacional del Colegio de Nutricionistas del Perú.
Rosa Elena Cruz Maldonado explicó que la anemia se relaciona con un desarrollo cognitivo inadecuado cuando aparece durante los primeros 1000 días de vida, periodo que comprende desde las 10 semanas de gestación hasta los 2 años. Según indicó, la secuela puede mantenerse incluso si el niño posteriormente se recupera.
La decana del Colegio de Nutricionistas del Perú señaló que una forma de medir este impacto es mediante el coeficiente intelectual.
Explicó que, al comparar a un niño que tuvo anemia con otro que no la padeció, existe una diferencia de seis puntos incluso después de la recuperación.
Cruz Maldonado sostuvo que esta diferencia también puede reflejarse posteriormente en la productividad de la persona. “Siempre va a ser de 6 puntos”, afirmó al explicar la comparación entre ambos casos.
La especialista también relacionó el problema con la alimentación durante esta etapa.
Según explicó, para prevenir deficiencias nutricionales no basta con considerar únicamente el hierro, pues también intervienen nutrientes como la vitamina B12, la vitamina A, el zinc y las proteínas.
Además, destacó la importancia de las proteínas en la alimentación del bebé, debido a su relación con la formación de conexiones nerviosas.
En ese sentido, remarcó que los primeros 1000 días representan una etapa determinante para el desarrollo cerebral.