
Ni el frío de la madrugada ni las largas horas de espera apagaron el entusiasmo de cientos de familias que llegaron a la avenida Brasil para vivir de cerca la Gran Parada y Desfile Cívico Militar.
Desde la noche anterior, asistentes de Arequipa, Chiclayo y distintos distritos de Lima ocuparon las veredas con desayunos, almuerzos y sillas para asegurar el mejor lugar.
Entre los asistentes destacó una adulta mayor de 85 años, quien cumplió el sueño de presenciar el desfile en primera fila. Su emoción se sumó a la de miles de personas que acompañaron la ceremonia con banderas y arengas.
Desde las 10 de la noche anterior, decenas de familias, grupos de amigos y vecinos ocuparon la avenida Brasil para asegurar un buen lugar.
Con banderas, stickers y prendas con los colores patrios, esperaron durante horas el inicio de la ceremonia.
Entre ellos estuvo una mujer que contó haber llegado a la medianoche y pasar toda la noche sentada para no perder su ubicación.
También destacó una adulta mayor de 85 años, natural de Arequipa, quien cumplió el sueño de presenciar por primera vez la Gran Parada y Desfile Cívico Militar.
El paso de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú despertó el entusiasmo del público, que respondió con aplausos y arengas de “¡Perú, Perú!” para expresar su orgullo por el país.
Mientras esperaban el inicio del desfile, muchas familias compartieron los alimentos que llevaron desde casa, convirtiendo la jornada en una verdadera celebración.
El evento reunió a miles de personas en un ambiente de unión y fervor patrio.