Atentado de Tarata, 34 años después: “Me fui con mi carro a buscar a mi esposa”

Los sobrevivientes y familiares de las víctimas recordaron la tragedia que dejó 25 muertos y más de 250 heridos.

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Han pasado 34 años, pero las heridas que dejó el atentado de la calle Tarata siguen abiertas.

Sobrevivientes y familiares de las víctimas se reunieron en el distrito de Miraflores para rendir homenaje a quienes perdieron la vida en uno de los ataques terroristas más sangrientos que sufrió el Perú.

El 16 de julio de 1992, la detonación de dos coches bomba colocados por Sendero Luminoso dejó 25 personas fallecidas, más de 250 heridas y destruyó 183 viviendas, en un atentado que marcó un punto de quiebre en la lucha contra el terrorismo en el país.

¿Cómo fue el atentado de Tarata y cuáles fueron sus consecuencias?

A las 9:15 de la noche del 16 de julio de 1992, Sendero Luminoso hizo estallar dos coches bomba cargados con entre 400 y 500 kilos de anfo y dinamita en la calle Tarata, desatando una de las peores tragedias de la historia reciente del país.

El atentado destruyó 183 viviendas, cerca de 400 establecimientos comerciales y 63 vehículos. Además, dejó a 360 familias damnificadas.

Cinco personas permanecen desaparecidas desde aquel día, mientras que 25 murieron y más de 250 resultaron heridas, muchas de ellas con secuelas físicas y psicológicas que perduran hasta hoy.

Los testimonios de las víctimas y su lucha por la memoria

El atentado dejó historias marcadas por el dolor que, más de tres décadas después, siguen presentes. Mercedes Cuadros recordó que perdió a su esposo cuando tenía cinco meses de embarazo.

Entre los sobrevivientes también estuvo Vanessa Quiroga, quien perdió una pierna cuando tenía apenas cinco años. “Nuestras vidas cambiaron para siempre”, expresó al recordar las secuelas que dejó el atentado.

Durante la ceremonia, la presidenta de la Federación Nacional de Familiares Víctimas del Terrorismo también compartió el asesinato de su esposo en 1989 y exhortó a las nuevas generaciones a no olvidar los estragos que provocó el terrorismo en el país.

Los asistentes reiteraron el llamado a preservar la memoria de las víctimas de una violencia que dejó más de 69 mil fallecidos en el Perú.