
El Santuario Histórico de Machu Picchu registró una caída del 10% en el flujo de turistas durante los primeros cinco meses del 2026 en comparación con el mismo período del año anterior.
Esta reducción significó una pérdida de 1,500 millones de dólares para la economía peruana, según reveló Miguel Velasco, vocero de la Asociación de Operadores de Turismo Receptivo (Apotur).
La maravilla del mundo acumula una reducción de más de 6 millones de visitantes desde el 2020 y su nivel de turismo se mantiene 21% por debajo de las cifras del 2019.
El principal problema radica en la venta de entradas. Desde el 2022, el 20% de los boletos al santuario pasaron de la venta virtual a la presencial en Machu Picchu Pueblo.
Esto ha generado caos y largas colas que quedan registradas en redes sociales.
Esto ha provocado dos consecuencias graves. Los operadores internacionales dejaron de incluir Machu Picchu en su oferta turística.
Los viajeros independientes evitan planificar su visita porque no pueden asegurar su ingreso con anticipación.
Como consecuencia, el ingreso de turistas cayó entre enero y mayo del 2026.
Los visitantes nacionales disminuyeron 25% y los internacionales 5% en comparación con el mismo periodo del 2025.
Miguel Velasco, vocero de Apotur, precisó que el turismo en Machu Picchu genera cerca de 1.42 millones de empleos entre directos e indirectos.
Sin embargo, el Perú no ha logrado recuperar los niveles prepandemia, a diferencia de otros países de la región que sí impulsaron su promoción internacional mientras el gobierno peruano, según el entrevistado, decidió no hacerlo.
“Nosotros como país, cuando el congresista Sánchez era ministro, decidió no promocionar el Perú en el mundo. Mientras otros países salían de la pandemia y querían recibir un flujo de turistas, nuestro país decidió no promocionarse”, afirmó Velasco.
El vocero de Apotur señaló que “el 2025 nos quedamos por 1 millón menos de turistas de antes de la pandemia, y el promedio de gasto de cada turista es de 1,500 dólares.
Estamos hablando de 1,500 millones de dólares que han dejado de entrar al Perú si hubiésemos hecho las cosas correctamente desde el principio”.
Las medidas urgentes que plantea el sector incluyen cuatro acciones principales. La primera es devolver el 100% de las entradas a la venta virtual.
También se requiere intensificar la promoción internacional del Perú, generar mayor conectividad aérea y reactivar vuelos regionales como Cusco-Quito, Cusco-Chiclayo y Cusco-Juliaca.
Velasco enfatizó que el nuevo gobierno, liderado por la presidenta electa Keiko Fujimori, debe tomar el turismo como una política de Estado para revertir la crisis.
El vocero destacó que el Aeropuerto Internacional de Chinchero, cuya culminación está prevista para el 2028, podría mejorar la conectividad.
También sugirió potenciar el turismo corporativo en Lima, actualmente subutilizado, y desarrollar productos turísticos alternativos en la zona de Machu Picchu como caminatas, avistamiento de aves y eventos culturales para que los visitantes decidan voluntariamente prolongar su estadía.
“Es inconcebible que no llegamos a niveles de antes del COVID, y sumado a eso, en vez de crecer, estamos decreciendo. Y son datos específicos del Mincetur”, concluyó el representante de Apotur.