
El director de la maestría en gestión pública de ESAN, César Fuentes, afirmó que el Perú “no es un país integrado” y que la inversión en infraestructura es fundamental para cerrar brechas y generar identidad nacional.
El especialista criticó la baja calidad del gasto público y señaló que muchos proyectos de inversión no se concluyen o carecen de una adecuada evaluación previa.
Fuentes también advirtió que el fenómeno de El Niño Global podría impactar en 1 o 2 puntos el PBI en los próximos meses, y subrayó la necesidad de que el Estado priorice la inversión por encima del consumo para alcanzar tasas de crecimiento del 5% o 6% anual.
El especialista fue enfático al señalar que el Perú sigue siendo un territorio fragmentado y que la inversión en infraestructura es clave para avanzar hacia una verdadera integración nacional.
“Somos un territorio, nos falta convertirnos en un país, en un país de ciudadanos que nos reconozcamos. Ese todavía es un proceso largo a pesar de más de 200 años de independencia”, afirmó.
Fuentes sostuvo que la infraestructura en comunicaciones, educación, salud y transporte es fundamental para garantizar servicios básicos a todos los peruanos y reducir las brechas que generan desigualdad y descontento social.
El director de ESAN identificó un “serísimo problema en la calidad de la inversión pública” y señaló que muchos proyectos no se concluyen o se ejecutan sin un marco lógico adecuado.
“Hay proyectos que se dan sin ningún marco lógico o una adecuada evaluación de preinversión o de prefactibilidad”, denunció.
Fuentes comparó la situación del Perú con la de países asiáticos como China o Corea, donde los niveles de inversión superan el 25-30% del PBI, lo que les permite crecer al 6-7% sin presión inflacionaria.
“Nosotros todavía el gran agregado macroeconómico es el consumo de las familias”, explicó, y subrayó que el país debe priorizar la inversión sobre el consumo para alcanzar un crecimiento sostenido.
Fuentes advirtió que el fenómeno de El Niño Global, que ya se está sintiendo, podría afectar significativamente el crecimiento económico.
“Realmente lo vamos a sentir en el último trimestre del año, en el primer trimestre del 2027”, señaló.
El especialista explicó que, aunque el impacto no será tan severo como en los años 1982-1983, cuando la economía colapsó y cayó casi 8 o 9 puntos, sí podría reducir el PBI en 1 o 2 puntos, dependiendo de la magnitud del fenómeno.
“Es un problema serio”, afirmó, y destacó la importancia de que el gobierno implemente medidas de prevención y mitigación para reducir los efectos negativos en la economía y la población más vulnerable.