Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
El uso más eficiente de una tarjeta de crédito consiste en utilizarla como medio de pago y no como una extensión del sueldo. Aquellos gastos de consumo inmediato y recurrente, como las compras del supermercado, el transporte diario, las salidas de fin de semana o los servicios básicos, deben liquidarse siempre al contado o en una sola cuota (mes rotativo).
De este modo, se aprovecha el período de gracia sin generar intereses compensatorios ni encarecer el costo de vida habitual.
Fraccionar un consumo solo se justifica en la adquisición de bienes de alta durabilidad cuya vida útil supere con creces el período de pago, tales como electrodomésticos indispensables, equipos de trabajo, muebles o emergencias de salud.
Al evaluar esta opción, la prioridad debe ser buscar campañas de cuotas sin intereses; si estas no aplican, es crucial revisar la Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA) para corroborar si el recargo final no desborda la capacidad de ahorro mensual.
Uno de los tropiezos financieros más comunes es fraccionar compras menores en plazos largos bajo la ilusión de montos mensuales insignificantes. Esta práctica, sumada al abono del pago mínimo en el estado de cuenta, prolonga la deuda durante años y destina la mayor parte del dinero al pago de comisiones e intereses en lugar del capital original.
Como criterio de control, la suma de todas las cuotas fijas de un mes no debería exceder el 20% al 30% del ingreso neto disponible.