¿Cuáles son los distritos más seguros de Lima ante un terremoto? CISMID identifica 9 zonas

El tipo de suelo y las características de las viviendas son factores determinantes para conocer el nivel de riesgo sísmico en Lima

Lima es una ciudad expuesta a terremotos y el nivel de riesgo no es el mismo en todos sus distritos. El tipo de suelo sobre el que se encuentran las viviendas, la antigüedad de las construcciones y la forma en que fueron edificadas pueden marcar una diferencia ante un movimiento sísmico de gran magnitud.

En ese contexto, el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) identificó nueve distritos de Lima que presentan mejores condiciones frente a un terremoto. La lista incluye zonas conocidas como Miraflores y San Isidro, pero también otros sectores de la capital.

Esto no significa que una vivienda ubicada en alguno de estos distritos sea completamente segura. Una construcción antigua, deteriorada o levantada sin asesoría profesional puede tener un mayor riesgo, incluso si se encuentra en una zona con buenas condiciones de suelo.

¿Cuáles son los 9 distritos más seguros de Lima ante un terremoto?

Según el CISMID, estos son los nueve distritos de Lima que presentan mejores condiciones frente a un movimiento sísmico de gran magnitud:

  • Breña
  • Cercado de Lima
  • Jesús María
  • Lince
  • Magdalena del Mar
  • Miraflores
  • Pueblo Libre
  • San Isidro
  • San Miguel

La lista considera principalmente las características geológicas de cada zona. Los sectores con suelos firmes y de origen rocoso presentan mejores condiciones que aquellos asentados sobre terrenos blandos, inestables o rellenos.

No obstante, el tipo de suelo no es el único elemento que determina la seguridad de una vivienda. La antigüedad del inmueble, los materiales empleados, el mantenimiento y el cumplimiento de las normas técnicas de construcción también pueden aumentar o reducir la vulnerabilidad de una estructura.

¿Qué distritos de Lima presentan mayor vulnerabilidad sísmica?

El CISMID también identifica zonas de la capital donde las condiciones del terreno y de las construcciones pueden incrementar el riesgo ante un terremoto. Esta es la lista:

  • Ancón
  • Ate
  • Chorrillos
  • Comas
  • Independencia
  • Laderas de Carabayllo
  • San Juan de Lurigancho
  • Santa Rosa
  • Ventanilla
  • Villa El Salvador
  • Villa María del Triunfo

En estos sectores pueden encontrarse suelos blandos, inestables o formados por rellenos ligeros, condiciones que pueden favorecer una mayor amplificación de las ondas sísmicas. En las zonas de ladera, además, existen factores relacionados con la estabilidad del terreno.

La autoconstrucción también representa un elemento de vulnerabilidad. Las viviendas levantadas sin asesoría profesional pueden presentar deficiencias estructurales que aumenten la posibilidad de daños durante un movimiento telúrico de gran magnitud.

¿Qué impacto tendría un terremoto de gran magnitud en la costa?

Un terremoto de magnitud superior a 8.8 podría afectar a 14 millones de personas en la costa peruana, de acuerdo con un escenario de riesgo elaborado por el Cenepred. El estudio identifica posibles daños en viviendas, establecimientos de salud, instituciones educativas y vías de comunicación de distintos departamentos.

Lima concentraría el mayor impacto, con alrededor de 9,8 millones de habitantes potencialmente afectados, pero el escenario también contempla consecuencias importantes en Piura e Ica, además de Lambayeque, La Libertad, Áncash, Arequipa, Tacna, Tumbes, Moquegua, Ayacucho y Huancavelica.

¿Cómo saber si una vivienda es segura ante un terremoto?

La ubicación de una vivienda dentro de un distrito considerado de menor vulnerabilidad no garantiza por sí sola que el inmueble pueda resistir un terremoto. Para evaluar su seguridad también deben considerarse sus características estructurales y el cumplimiento de las normas de construcción. Entre los aspectos que pueden revisarse se encuentran:

  • Antigüedad de la vivienda.
  • Calidad de los materiales utilizados.
  • Estado de conservación de la estructura.
  • Existencia de modificaciones o ampliaciones.
  • Cumplimiento de las normas técnicas de construcción.
  • Asesoría profesional durante la construcción.