
Los suelos más peligrosos de Lima ante un terremoto se concentran en distritos con terrenos blandos, de relleno o arenosos, donde las ondas sísmicas se amplifican y aumentan el riesgo de colapso de edificaciones.
El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha estimado que un sismo de 8.8 grados podría dejar 110 mil muertos y más de 2 millones de heridos en la capital.
El especialista Miguel Estrada señaló que distritos como San Juan de Lurigancho (SJL), Comas, Carabayllo y Villa María del Triunfo (VMT) son zonas rojas por la calidad de sus suelos, que pueden amplificar el movimiento sísmico.
En Villa El Salvador, el sector de Lomo de Corvina es una duna donde se han construido viviendas informales, lo que representa un riesgo adicional por el efecto de licuación.
“En el caso de un gran sismo se pueden romper las tuberías de agua y desagüe, y ya sabemos lo que pasa cuando la arena se junta con el agua”, explicó el experto.
Asimismo, en Barrios Altos, el Cercado de Lima y Mesa Redonda también son áreas de alto riesgo por su antigüedad y densidad poblacional.
En Lima, el 70% de la población habita en viviendas informales, más de 1,200 mil construcciones sin supervisión técnica, de las cuales 350 mil terminarían en escombros tras un sismo de 8.8 grados.
“En Perú, la autoconstrucción masiva informal es lo más peligroso”, advirtió Estrada.
El terremoto de Pisco en 2007 evidenció la vulnerabilidad de la ciudad, pero el problema persiste. Sectores comerciales como Mesa Redonda, con edificaciones antiguas y hacinamiento, agravan el escenario de catástrofe.
La combinación de suelos inestables y viviendas sin criterios técnicos convierte a Lima en una ciudad en constante peligro.