
La gasolina no bajará de precio en el corto plazo y los conductores deberán asumir que el combustible se mantendrá “carísimo” debido al conflicto en Medio Oriente. Así lo advirtió Erick García, exdirector de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas (Minem) , quien explicó que el precio del crudo saltó de 67 a 65 dólares por barril por las tensiones en el estrecho de Hormuz, epicentro petrolero mundial.
Pese a la existencia del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, el especialista fue contundente: el impacto real para el consumidor final será mínimo. “Si el precio internacional está a S/20, con el fondo debería estar S/17 o S/18. La baja es de solo 2 o 3 soles, no es mucho tampoco”, explicó.
El mecanismo creado para suavizar las fluctuaciones del mercado enfrenta serios problemas de implementación. García reveló que actualmente solo una empresa participa en el fondo porque el Estado mantiene una deuda con las demás. “En la práctica, el fondo no está activo”, sentenció.
Además, el experto cuestionó la eficacia del modelo. Según su análisis, si el Estado aporta S/1 para bajar el precio, ese beneficio se diluye en la cadena de distribución (mayoristas, transportistas y grifos). Al llegar al consumidor final, la reducción sería de apenas 30 o 40 céntimos.
Ante esta realidad, el exfuncionario propuso una alternativa más efectiva. En lugar de subsidiar el precio general, recomendó una ayuda focalizada al transporte público de carga y pasajeros.
“Ahorita ya los transportistas recuperan parte del selectivo. Lo que faltaría es darles unos S/4 adicionales por galón. Eso sí es efectivo porque llega directo a la vena, con filtros”, explicó. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) evalúa esta posibilidad, aunque aún no hay fecha para su implementación.
Para el especialista, el país no debe esperar que los precios vuelvan a los niveles de antes de la crisis. “Las gasolinas van a estar carísimas. Tenemos que asumirlo”, afirmó. La solución de fondo pasa por diversificar la matriz energética: impulsar el gas natural, los biocombustibles, los vehículos híbridos y la electromovilidad, además de mejorar el transporte público. Mientras eso ocurre, los conductores seguirán pagando el costo de la geopolítica mundial.