El juicio contra Lindsay Clancy, la exenfermera de 36 años acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts, Estados Unidos, fue declarado nulo luego de que el jurado no lograra alcanzar un veredicto unánime tras siete días de deliberaciones. El juez William Sullivan tomó la decisión después de que el jurado le informara, por tercera vez, que no podían ponerse de acuerdo sobre los cargos.
La decisión se produjo después de que el abogado defensor Kevin Reddington cuestionara la permanencia de uno de los miembros del jurado. Según la defensa, ese jurado no estaba siguiendo las instrucciones del juez y mantenía una postura que impedía al grupo alcanzar un veredicto unánime. Por ello, Reddington pidió que fuera apartado y que se permitiera al resto de los jurados continuar con las deliberaciones.
El juez William Sullivan rechazó la solicitud y anunció que declararía nulo el juicio. Antes de hacer efectiva la decisión, sin embargo, concedió a Reddington una hora para presentar una apelación de emergencia ante la Corte Suprema de Massachusetts. El abogado recurrió a esa instancia, pero la jueza Dalila Argaez Wendlandt rechazó su pedido. Con el recurso sin éxito, Sullivan retomó la audiencia y declaró formalmente la nulidad del juicio.
El caso no termina con esta decisión. Clancy continúa enfrentando los cargos de asesinato y permanece internada en un centro psiquiátrico, por lo que la Fiscalía deberá determinar si busca llevarla nuevamente a juicio, negocia un acuerdo con la defensa o abandona la acusación. Una audiencia fue programada para el 29 de septiembre, fecha en la que las partes deberán abordar los siguientes pasos del proceso.
Un juicio nulo, conocido en Estados Unidos como mistrial, ocurre cuando un proceso penal termina sin un veredicto válido. Una de las situaciones que puede llevar a esta decisión es precisamente que un jurado no consiga alcanzar la unanimidad requerida después de un periodo razonable de deliberación. En este caso, los jurados comunicaron en tres oportunidades que permanecían estancados.
La nulidad no equivale a una absolución ni significa que Clancy haya sido declarada inocente. Tampoco supone que la Fiscalía haya retirado los cargos. En términos prácticos, el juicio concluyó sin resolver si la acusada es penalmente responsable por la muerte de sus tres hijos, por lo que el caso puede continuar por otras vías.
La Fiscalía tiene la posibilidad de solicitar un nuevo juicio. Si opta por esa alternativa, deberá iniciarse nuevamente el proceso de selección de un jurado y establecerse una nueva fecha para las audiencias. La duración dependerá de la agenda judicial, los recursos que presenten los abogados y la preparación de los peritos que podrían volver a declarar.
Otra posibilidad es que la Fiscalía y la defensa negocien un acuerdo para resolver el caso sin un nuevo juicio. También existe la opción de que los fiscales retiren los cargos, aunque la decisión dependerá de la evaluación que hagan sobre las pruebas y las posibilidades de obtener un veredicto en un nuevo proceso.
Lindsay Clancy es una exenfermera de 36 años de Massachusetts, acusada de causar la muerte de sus tres hijos, Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses, el 24 de enero de 2023. La mujer no negó haber provocado las muertes, pero se declaró no culpable de los cargos de asesinato. Su equipo legal centró el caso en su estado de salud mental y sostuvo que atravesaba un episodio de psicosis posparto severa.
Durante el juicio, la defensa presentó testimonios de familiares y especialistas para describir el deterioro de Clancy durante los meses previos a la tragedia. Entre los elementos expuestos estuvieron sus problemas de ansiedad, depresión, insomnio, pensamientos suicidas y los cambios frecuentes en su tratamiento psiquiátrico. También se mencionaron presuntas alucinaciones auditivas.