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El dolor de cabeza es uno de los síntomas más comunes y, a la vez, más inespecíficos en medicina: según especialistas, la ubicación exacta del dolor suele ser una de las pistas más importantes para orientar su posible causa. Aquí un repaso de doce tipos reconocidos por la literatura médica.
Migraña
Dolor pulsátil e intenso, generalmente en un solo lado de la cabeza, que suele acompañarse de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido. Puede durar entre 4 horas y 2 días, y alrededor de un tercio de los pacientes experimenta “aura” (alteraciones visuales previas al dolor).
Tensional
Es, por lejos, el tipo más común. Se percibe como una banda de presión que envuelve la frente, las sienes o la parte posterior de la cabeza, con intensidad leve a moderada y sin los síntomas vegetativos de la migraña (náuseas, fotofobia).
En racimos (cluster)
Uno de los más dolorosos que existen. Se concentra cerca o detrás de un solo ojo, es de inicio súbito y suele acompañarse de lagrimeo, enrojecimiento ocular y, en ocasiones, caída del párpado del mismo lado. Es más frecuente en hombres y aparece en episodios agrupados (“racimos”) que pueden durar semanas.
Hemicránea continua
Dolor unilateral persistente y diario, de intensidad variable, que puede acompañarse de síntomas similares a los de la cefalea en racimos (lagrimeo, congestión) del mismo lado afectado.
Sinusitis
Se produce cuando los senos paranasales se inflaman, generando presión y dolor en la frente, las mejillas y alrededor de la nariz. Suele acompañarse de congestión y secreción nasal. Un dato importante que destaca la Clínica Mayo: es fácil confundirla con la migraña, ya que ambas pueden presentar síntomas similares.
Cervicogénica
Dolor que se origina en el cuello y se irradia hacia la parte posterior de la cabeza. Se la considera una cefalea “secundaria” porque la ubicación del dolor percibido difiere del punto real donde se origina el problema (en este caso, la zona cervical).
ATM (articulación temporomandibular)
Dolor localizado en la zona lateral de la cabeza, cerca del oído, asociado a disfunciones de la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo. Frecuentemente se relaciona con el bruxismo (apretar o rechinar los dientes) o con tensión muscular en la mandíbula.
Postraumática
Dolor de cabeza que aparece como consecuencia de un golpe o lesión craneal, incluso leve, y que puede persistir días o semanas después del traumatismo.
Por esfuerzo
Se desencadena por actividad física intensa, esfuerzo al toser, estornudar o incluso por el esfuerzo asociado a relaciones sexuales, y suele ser de corta duración.
Por hipertensión
Asociado a elevaciones significativas de la presión arterial, se percibe generalmente en toda la cabeza, aunque también puede concentrarse en la zona occipital (nuca).
Por cafeína (abstinencia)
Ocurre cuando una persona reduce o suspende bruscamente su consumo habitual de cafeína, generando un dolor de cabeza como síntoma de abstinencia.
Por rebote de analgésicos (cefalea por uso excesivo de medicación)
Paradójicamente, se produce por el uso frecuente y prolongado de analgésicos para tratar otros dolores de cabeza, lo que termina generando un nuevo dolor crónico, muchas veces más difícil de tratar que el original.
Como coinciden distintas fuentes médicas, la ubicación del dolor es solo una pista inicial, no un diagnóstico definitivo. Migraña y sinusitis, por ejemplo, suelen confundirse entre sí por la similitud de sus síntomas.
Por ello, ante un dolor de cabeza persistente, recurrente, inusualmente intenso o acompañado de síntomas de alarma (fiebre, visión borrosa, debilidad en el cuerpo, confusión), los especialistas recomiendan acudir a una evaluación médica profesional, ya que un diagnóstico certero requiere de examen clínico y, de ser necesario, estudios complementarios.