
El gobierno de Estados Unidos anunció un despliegue inmediato de asistencia humanitaria y equipos de emergencia hacia Venezuela porque dos masivos terremotos sacudieron al país caribeño. La disposición fue confirmada por el presidente Donald Trump, quien ordenó a todas las agencias federales de su administración a coordinar una respuesta rápida y eficaz para atender los estragos del desastre natural.
La respuesta de Washington se estructuró a las pocas horas a través del Departamento de Estado, con la movilización de brigadas especializadas en búsqueda y salvamento, personal médico y un grupo de trabajo de asistencia para desastres.
El secretario de Estado, Marco Rubio, extendió sus condolencias a los damnificados y detalló las acciones operativas en marcha: “Estados Unidos extiende nuestras más profundas condolencias al pueblo de Venezuela tras los devastadores terremotos. Nuestros corazones están con todos aquellos que han perdido a seres queridos, los heridos y los valientes trabajadores de rescate”, precisó el funcionario.
En el ámbito técnico, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) actualizó sus proyecciones mediante el sistema automatizado PAGER. Aunque se redujo la probabilidad de los escenarios más catastróficos evaluados en las primeras horas, el modelo estima un 39% de probabilidad de que las víctimas mortales oscilen entre 1,000 y 10,000, y un 37% de que la cifra se sitúe entre 10,000 y 100,000 fallecidos.
