
El embajador de Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, oficializó el lunes la entrega de dos escáneres de carga de alta tecnología a la SUNAT en las instalaciones del Megapuerto de Chancay.
La donación, gestionada mediante la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) del Departamento de Estado estadounidense, tiene como propósito optimizar los controles aduaneros, agilizar el flujo comercial y reforzar la detección de cargamentos ilícitos.
Durante la supervisión de los equipos junto al jefe de la SUNAT, Javier Franco Castillo, el diplomático norteamericano destacó: “Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la seguridad, la transparencia y el crecimiento económico”.
Este importante despliegue tecnológico se produce en un contexto de alto escrutinio y tensión geopolítica. La megaestructura portuaria, que representa una inversión superior a los US$ 3,000 millones y se ubica a 80 kilómetros al norte de Lima, está bajo el control operativo de la empresa estatal china Cosco Shipping.
Esta fuerte presencia del gigante asiático en la costa peruana ha encendido las alarmas en Washington, donde altos funcionarios han manifestado abiertamente su preocupación de que la terminal portuaria termine convirtiéndose en un centro logístico clave para Pekín en Sudamérica, comprometiendo la seguridad estratégica de la región.
Frente a las críticas y recelos estadounidenses, Pekín ha defendido de manera constante que Chancay responde a un nodo estrictamente comercial y logístico diseñado para conectar de forma directa los mercados sudamericanos con Asia.
No obstante, la entrega de estos escáneres por parte de EE. UU., que incluye además la capacitación técnica para que los funcionarios peruanos operen los sistemas de forma independiente, se perfila como un movimiento estratégico de la Casa Blanca para contrarrestar el avance comercial e infraestructural de China en América Latina.
La inauguración de estos equipos aduaneros evidencia que Chancay ha dejado de ser únicamente un proyecto de ingeniería para transformarse en el epicentro de la competencia global entre las dos principales potencias económicas del mundo.