
El estrés, el tráfico, la inseguridad y hasta las condiciones climáticas pueden convertir una situación cotidiana en un episodio de violencia.
Así lo advirtió el psicólogo Manuel Saravia, quien analizó el incremento de agresiones entre conductores y peatones en las calles.
El especialista explicó que estos factores elevan los niveles de irritabilidad y favorecen las reacciones impulsivas.
Por ello, recomendó aplicar técnicas de control de la ira para manejar las emociones y evitar que un momento de tensión termine en una agresión.
Manuel Saravia explicó que el estrés crónico y la sensación de amenaza o humillación activan la amígdala cerebral, lo que favorece respuestas impulsivas y dificulta que las personas analicen con claridad las consecuencias de sus actos.
El psicólogo también advirtió que conductas temerarias, como ignorar las normas de tránsito o reaccionar con violencia ante un conflicto, se han normalizado y pueden desencadenar situaciones con consecuencias trágicas.
Manuel Saravia recomendó no reaccionar de inmediato ante una situación de tensión y tomarse unos segundos para recuperar la calma.
Entre las estrategias que sugirió están contar hasta 20 o más, evitar perseguir a otros conductores y no asumir los conflictos como un ataque personal.
El psicólogo también aconsejó pensar en las consecuencias legales y en el impacto que una reacción impulsiva puede tener para la familia y los seres queridos.
Finalmente, hizo un llamado a practicar la amabilidad, la empatía y el respeto en la vía pública para reducir los episodios de violencia cotidiana.