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La dependencia de la inteligencia artificial (IA) comienza a ser una preocupación entre los estudiantes. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) reveló que el 4,7% de estudiantes presenta indicadores de riesgo de desarrollar una relación problemática con herramientas de IA generativa para actividades educativas.
La investigación analizó a 1.905 adolescentes de entre 11 y 14 años y presentó el concepto de AIlessphobia, definido como el miedo o ansiedad que puede aparecer cuando los estudiantes sienten que no pueden acceder a herramientas de inteligencia artificial para completar tareas escolares.
La AIlessphobia no representa una adicción diagnosticada a la inteligencia artificial, sino una respuesta de ansiedad vinculada a la sensación de no poder resolver actividades académicas sin apoyo tecnológico.
Según los investigadores, el problema aparece cuando la inteligencia artificial deja de ser una herramienta de apoyo y comienza a percibirse como un recurso indispensable para estudiar.
“Este estudio no diagnostica una adicción a la inteligencia artificial generativa, sino que valida una herramienta para detectar malestar y falta de confianza académica cuando el alumnado percibe que no puede recurrir a ella en tareas educativas”, explicó Joaquín González Cabrera, investigador principal del proyecto.
El estudio encontró que el 64,4% de los adolescentes encuestados ya había utilizado aplicaciones o páginas web con inteligencia artificial.
Entre quienes usaron estas herramientas, el 70,4% afirmó haberlas empleado para hacer tareas, estudiar o resolver actividades escolares.
Los usos más frecuentes fueron:
Los investigadores identificaron dos factores principales relacionados con la dependencia de la inteligencia artificial:
Se refiere al temor de algunos estudiantes de no poder iniciar o completar una tarea escolar sin ayuda de una herramienta de IA.
Implica utilizar la inteligencia artificial como una forma constante de revisar o confirmar los trabajos realizados.
El equipo científico señala que el riesgo aparece cuando la tecnología afecta habilidades como la autonomía, el pensamiento crítico y la confianza personal.
El estudio también encontró una relación entre la AIlessphobia y la nomofobia, término utilizado para describir el miedo o ansiedad asociado a no poder usar el celular o perder la conexión.
Los especialistas señalan que la dependencia tecnológica está cambiando: ya no solo está relacionada con mantenerse conectado con otras personas, sino también con depender de herramientas digitales para resolver problemas.
La investigación realizada con estudiantes de 26 centros educativos españoles no encontró diferencias significativas según el sexo o el grado escolar.
Esto indicaría que la ansiedad por no tener acceso a inteligencia artificial puede aparecer de manera transversal durante la adolescencia.
Los investigadores consideran que la solución no es prohibir la IA, sino promover un uso responsable dentro del sistema educativo.
“La existencia de un grupo de riesgo cercano al 5% obliga a replantear cómo se integra la IA en el currículo escolar”, afirmó González Cabrera.
El estudio plantea que la inteligencia artificial debe complementar las capacidades humanas y no reemplazar la creatividad, el aprendizaje autónomo ni la capacidad de resolver problemas.

