Excongresista García Belaúnde sugiere a Keiko reducir los feriados: “¡El Perú tiene que producir más!”

Dijo que se respeta el Día de la Fuerza Aérea, pero que este tipo de feriado debería ser revisado

Detenidos por los agentes del Escuadrón Verde en San Juan de Miraflores (SJM)

La reciente propuesta planteada por el excongresista Víctor Andrés García Belaúnde para evaluar la reducción de los feriados nacionales reabre una discusión constante en la agenda pública sobre el equilibrio entre el descanso y la eficiencia económica.

Al señalar que el país cuenta actualmente con 16 días no laborables, la iniciativa busca poner el foco en la necesidad de incrementar los índices de producción y fortalecer la competitividad frente a otros mercados.

Desde esta perspectiva, la acumulación progresiva de fechas festivas en los últimos años podría estar generando un impacto directo en el rendimiento de diversos sectores productivos.

El análisis parte de la premisa de que una alta cantidad de días libres paraliza actividades clave para el desarrollo del país, afectando la continuidad operativa de las empresas y la dinámica de la inversión.

Al poner como ejemplo festividades recientemente incorporadas al calendario, se argumenta que los homenajes e hitos institucionales pueden conmemorarse sin que esto implique detener la jornada económica nacional.

Bajo este enfoque, la racionalización de los días festivos se presenta como una herramienta estratégica para impulsar un crecimiento sostenido a largo plazo.

Sin embargo, el tema plantea un contraste evidente con la dinámica de otros sectores que se ven directamente beneficiados por las fechas no laborables, como el turismo, el transporte, la gastronomía y el comercio minorista.

El reto de equilibrar el consumo interno con la eficiencia productiva

Encontrar un punto de convergencia entre impulsar la competitividad de las empresas y fomentar la reactivación del comercio local será una de las tareas más complejas para las autoridades.

La discusión no solo abarca un número en el calendario, sino la búsqueda de un modelo que permita al país mantener un ritmo de producción óptimo sin asfixiar a las industrias que dependen de las temporadas altas de viaje y recreación.

La forma en que se aborde este balance determinará si la medida se percibe como un impulso real a la economía o como un freno para el consumo interno.