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El fanatismo de los adolescentes por sus ídolos llegó a la sala de “Así de Simple” con la visita de Karina Flores, psicóloga, y Juan Asti, escritor.
Ambos analizaron el fenómeno a propósito del próximo concierto de BTS en San Marcos y los riesgos que implica para los jóvenes.
Karina Flores explicó que existe una diferencia clave entre admirar, pertenecer a un fandom y el fanatismo. Según la psicóloga, el fanatismo lleva a los jóvenes a dejar el colegio o la universidad, y a amanecerse por un concierto.
Juan Asti coincidió en que el problema aparece cuando la persona se diluye en el ídolo y su alegría depende de él.
Karina Flores recomendó a los padres establecer tres límites concretos: el económico, para definir cuánto pueden gastar; el de tiempo, para medir cuánto dedican a esa afición; y el emocional, para evitar que la vida afectiva del adolescente dependa del ídolo.
La psicóloga también alertó sobre el “destrato”, una nueva terminología que describe a padres que administran a sus hijos con tal de que no molesten, sin acompañarlos ni ayudarlos a regular su fanatismo.
Juan Asti propuso aprovechar el interés por BTS como un puente para el diálogo, a través de lo que llamó el trinomio perfecto: descubrir, crecer y trascender.
El escritor sugirió escuchar canciones como Spring Day y preguntar a los hijos cuándo se sintieron así, para abrir la conversación.
Karina Flores añadió que el adolescente busca pertenencia e identidad, y que no está mal ser fan, pero sí que la vida emocional dependa del ídolo. La psicóloga mencionó que el fandom de BTS inauguró un parque en el Cusco y plantó más de 2,000 plantitas para la reforestación.