
Los granos andinos del Perú se han convertido en cultivos estratégicos para enfrentar los desafíos de la alimentación y el cambio climático. La quinua, kiwicha, cañihua y tarwi destacan no solo por su valor nutricional, sino también por su capacidad de adaptarse a condiciones ambientales adversas.
En el marco del Día Nacional de los Granos Andinos, el Ministerio del Ambiente (Minam) resaltó la importancia de conservar estos cultivos que forman parte del patrimonio biológico y cultural del país.
Los granos andinos peruanos representan una fuente de diversidad genética que ha sido preservada durante generaciones por comunidades agricultoras.
David Castro, director de Recursos Genéticos y Bioseguridad del Minam, señaló que el Perú es uno de los principales centros de origen y diversificación de estos cultivos a nivel mundial.
Esta diversidad permite fortalecer la seguridad alimentaria y desarrollar sistemas agrícolas más resistentes ante fenómenos como sequías, cambios de temperatura y otros efectos asociados al cambio climático.
Entre los principales cultivos andinos destacan:
Estas especies son consideradas claves para mantener la diversidad agrícola del país.
La conservación de los granos andinos no solo protege variedades agrícolas, sino también conocimientos ancestrales, técnicas tradicionales y ecosistemas donde estos cultivos se desarrollan.
El Minam explicó que la agrobiodiversidad cumple un papel fundamental para mantener territorios más preparados ante los efectos del cambio climático.
Además, estos cultivos permiten conservar prácticas sostenibles transmitidas por comunidades andinas durante siglos.
El Minam, junto al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), impulsa iniciativas como el proyecto Wiñay Muhu, que busca fortalecer la conservación de cultivos andinos en Cusco y mejorar su adaptación frente a nuevas condiciones climáticas.
Esta estrategia forma parte de los esfuerzos nacionales para proteger la diversidad biológica y promover una agricultura sostenible.
Los granos andinos del Perú representan una alternativa frente a retos globales como la inseguridad alimentaria, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
Por ello, las autoridades invocaron a valorar y consumir estos alimentos que forman parte de la identidad peruana y que podrían tener un papel clave en la alimentación del futuro.

