
El Fenómeno El Niño vuelve a generar preocupación entre los pescadores y especialistas del sector. El aumento de la temperatura del mar, que en la costa norte alcanza hasta los seis grados por encima de sus niveles habituales, ya está impactando la actividad pesquera y alterando la presencia de diversas especies marinas.
Pescadores artesanales han reportado una disminución en sus capturas, especialmente de especies como la anchoveta y el pejerrey, cuya disponibilidad se ha visto afectada por las condiciones anómalas del océano.
El aumento de la temperatura del océano ya está generando cambios en el comportamiento de diversas especies marinas.
Según el Instituto del Mar del Perú, las anomalías térmicas alcanzan hasta los 6 grados frente a Paita y los 4 grados en el Callao, situación que viene afectando especialmente a las especies pelágicas, como la anchoveta y el pejerrey.
Estas especies, acostumbradas a las aguas frías, modifican progresivamente su ubicación ante el incremento de la temperatura del mar. En un primer momento se acercan a la costa, posteriormente buscan mayores profundidades y, finalmente, migran hacia el sur en busca de condiciones más favorables.
Las consecuencias de este fenómeno ya se sienten entre los pescadores artesanales. En Chorrillos, varios trabajadores del mar reportaron una disminución considerable en sus capturas, situación que afecta directamente sus ingresos y la economía de cientos de familias que dependen de esta actividad.
Los efectos del Fenómeno El Niño no solo se limitarían a la actividad pesquera. Los especialistas advirtieron que el incremento de la temperatura también podría afectar al sector agrícola, debido a la posible ocurrencia de lluvias que dañarían cultivos de cebolla, papa y ají amarillo, generando un eventual aumento en los precios de estos productos.
Ante este escenario, especialistas del Instituto del Mar del Perú realizan un monitoreo permanente de las condiciones oceánicas a través de una red de diez laboratorios distribuidos a lo largo del litoral peruano.
El seguimiento diario permite identificar las variaciones de temperatura y evaluar su impacto en los ecosistemas marinos y las actividades productivas.
Sin embargo, los expertos precisaron que la complejidad de la dinámica oceánica aún dificulta realizar proyecciones exactas sobre el comportamiento del fenómeno.