Madres de peruanos reclutados por Rusia claman frente a Cancillería: “No sé si mi hijo está vivo o muerto”

Doña Norma no sabe nada de su hijo desde el 9 de abril. Ya identificaron a tres reclutadores en Perú.

Una mafia de reclutamiento engañó a cientos de peruanos con ofertas falsas de trabajo en Rusia. Les prometieron empleos como cocineros, gasfiteros o vigilantes con un bono de 30 mil soles y un sueldo mensual de 3 mil dólares. Pero cuando llegaron al país euroasiático, les quitaron los documentos y los celulares, los obligaron a firmar contratos en cirílico que no entendían y los enviaron al frente de batalla en la guerra entre Rusia y Ucrania. Hoy, madres, esposas e hijas peregrinan frente a la Cancillería sin saber si sus seres queridos están vivos, heridos o muertos.

Cómo opera la mafia que recluta peruanos para enviarlos como carne de cañón a Ucrania

Los reclutadores contactan a sus víctimas por redes sociales y WhatsApp. Les ofrecen pasajes pagados, un bono de llegada y un sueldo mensual tentador. “Para que te vayas para allá a trabajar a Rusia. Le ofrecieron un trabajo de vigilante”, relata una familiar. Pero cuando los peruanos llegan, los llevan directamente a cuarteles militares.

“Empezaron con el arma a amenazarle: ‘Tienes que firmar, y si no firmas, te matamos’”, cuenta Stephanie, esposa de uno de los reclutados. Les dijeron que se quedarían un año, pero la realidad es otra: “Es hasta que acabe la guerra”. Ya identificaron al menos a tres reclutadores en Perú, uno de ellos exsoldado de las Fuerzas Armadas.


Madres sin respuestas: “No sé si está vivo, no sé si está muerto”

Doña Norma atesora un video de su hijo, el último que le envió desde Rusia hace tres meses. Desde el 9 de abril no sabe nada de él. “Hoy cumple un mes que no sé nada de mi hijo, nada. No sé si está vivo, no sé si está herido, no sé si está muerto”, dice con la voz quebrada. Su único hijo varón, de 31 años, estudió cocina y creyó que trabajaría en eso.

En Rusia lo entrenaron para la guerra: primeros auxilios, manejo de drones y combate en trincheras. Doña Elena, de 66 años, cuida a su nieto de 7 años, hijo de otro peruano engañado. “Siempre me pregunta: ‘Mamá, ¿cuántos días falta que venga mi papá?’ Eso a mí me destroza”, confiesa.

El audio de despedida que una madre reproduce a su bebé para que no olvide a su padre

Stephanie, de 28 años, no sabe nada de su pareja desde el 17 de abril. Él trabajaba como vigilante en Lima y viajó a Rusia para darle un mejor futuro a ella y a su hijo de 4 años. Antes de ser enviado a la primera línea de batalla, le mandó un audio de despedida que ella atesora y reproduce al pequeño para que no olvide la voz de su padre. “Él es tu papá. Hijo, tú sabes cuánto te amo”, dice el mensaje.

Las familias ya entregaron a la Cancillería un padrón con 310 familias afectadas, pero las organizaciones de madres calculan que podrían ser cerca de mil peruanos engañados. Mientras tanto, los reclutadores siguen operando. El viernes, decenas de madres hicieron una vigilia frente al Ministerio de Relaciones Exteriores. “No quiero traer a mi hijo en una bolsa”, gritaba una de ellas.