
La negativa de Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, a asumir su curul como senador electo podría complicar los planes de Fuerza Popular para controlar la Mesa Directiva del Senado.
Así lo advirtió el analista político Rodolfo Reina, quien explicó que si López Aliaga no juramenta, la bancada de Keiko Fujimori no necesitaría uno, sino dos votos adicionales para alcanzar la mayoría en la cámara alta.
El escenario se complejiza aún más en la Cámara de Diputados, donde la oposición tendría una clara ventaja.
La decisión de López Aliaga de no querer incorporarse al Parlamento y preferir postular a la alcaldía de Lima ya la declaró improcedente el Jurado Electoral Especial.
Sin embargo, el analista señaló que, políticamente, postular voluntariamente a un cargo y luego rehusarse a asumirlo “puede ser visto como un reproche político por la opinión pública”.
Desde el punto de vista electoral, el hecho de haber sido electo senador lo inhabilita para postular a otro cargo, por lo que su apelación ante el Jurado Nacional de Elecciones será clave.
En el Senado, Fuerza Popular cuenta con 22 escaños y necesitaría 31 votos para controlar la Mesa.
Si López Aliaga no juramenta, la bancada perdería un voto, por lo que necesitaría dos votos de otras fuerzas en lugar de uno.
En la Cámara de Diputados, el panorama para el fujimorismo es más adverso, pues “ahí le faltarían 10 votos y es mucho más complejo”.
Ante este escenario, el analista sugirió que Fuerza Popular podría ceder la presidencia de la Cámara de Diputados a Renovación Popular.
El objetivo sería tejer puentes con la oposición y garantizar estabilidad política.
Reina insistió en que Keiko Fujimori debe hacer un “gobierno de reconciliación nacional”.
También debe buscar consensos con otras fuerzas. Los necesitará especialmente para la aprobación de leyes orgánicas, donde requerirá mayorías calificadas.