Noruega llevó una tonelada de comida a la Copa del Mundo y dos chefs para engreír a los futbolistas

La selección dejó 'en shock' a todos con su salmón y 6 mil naranjas de su pueblo

El seleccionado de Noruega ha decidido no dejar ningún cabo suelto para su regreso a la máxima cita del balompié tras 28 años de ausencia. De cara a su compromiso contra Senegal en Nueva York por la fase de grupos del Mundial 2026, la delegación escandinava implementó una estratega logística singular: trasladar una tonelada de provisiones propias para asegurar la nutrición y el equilibrio emocional de sus futbolistas.

El objetivo medular es contrarrestar la alta competencia construyendo un entorno familiar a través de la comida, impidiendo que el cambio de continente altere el régimen al que están acostumbrados.

El desafío transatlántico de la cocina nórdica

La responsabilidad de este despliegue culinario recae en Aron Espeland, un experimentado cocinero con más de tres décadas al servicio del equipo nacional, quien admitió las complejidades de coordinar este menú en territorio estadounidense.

Explicó a una televisora local que no es tarea fácil “volar a Estados Unidos con media tonelada de pescado. La logística para transportar tales cantidades de comida a través del Atlántico ha resultado ser todo un reto”.

El cargamento desembarcado en América se compone de 6,000 naranjas, 116 kilos de brunost, el tradicional queso marrón de su país, y 300 kilos de pescado rojo, insumo indispensable por su aporte de proteínas y omega-3.

Esta rigurosa selección responde directamente a la dieta originaria de su región, caracterizada por un clima diverso que oscila entre lo polar, lo marítimo y la tundra. El patrón alimentario de estos atletas se sostiene en recursos frescos de los mares nórdicos como el bacalao y el salmón, complementados con tubérculos, legumbres, vegetales, frutos silvestres y cereales integrales como la cebada, el centeno y la avena.