
Los squishies son juguetes blandos y estrujables fabricados habitualmente con espuma. Al apretarlos, pueden deformarse y después recuperar lentamente su forma original.
Su origen está relacionado con Japón y su conocida cultura kawaii, asociada a diseños tiernos y llamativos. Los primeros modelos que marcaron esta tendencia destacaban por sus formas de alimentos, animales y otros objetos, además de sus diferentes colores, tamaños y texturas.
La particularidad de los squishies está en la sensación que producen al ser manipulados. Por eso, junto con los slimes y otras masas de distintas texturas, pasaron a formar parte de una categoría de juguetes sensoriales.
Aunque los squishies ya tenían seguidores, las redes sociales fueron determinantes para llevar esta tendencia mucho más allá de Japón.
Las comunidades de coleccionistas comenzaron a compartir sus productos y experiencias en internet. Después, los videos cortos y el contenido relacionado con el ASMR ayudaron a multiplicar su alcance.
La fórmula resultó especialmente atractiva para las redes: un juguete que cambia de forma al ser apretado, recupera lentamente su aspecto y produce sonidos que pueden resultar satisfactorios para quienes consumen contenido sensorial.
Así, los squishies dejaron de ser únicamente un entretenimiento infantil y también despertaron interés entre adolescentes y adultos.
Actualmente, pueden encontrarse en diferentes formatos y presentaciones, mientras las redes sociales continúan impulsando nuevas formas de jugar con ellos y mostrarlos.
@daniela.emmanuel Este es el resultado 💕
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Ahora la tendencia en redes consiste en cubrir los squishies con una capa de cera y posteriormente apretar el juguete hasta romper esa superficie.
El atractivo de estos videos está principalmente en la combinación de sonido y efecto visual. La capa exterior se quiebra al ejercer presión y deja ver el juguete blando que se encuentra debajo.
Ese momento es el que convierte al squishy en protagonista de un contenido de carácter sensorial. El sonido de la ruptura de la cera y el cambio en la apariencia del juguete generan el efecto que buscan los videos ASMR.
La tendencia forma parte de una evolución del contenido relacionado con estos juguetes: primero fue el interés por apretarlos y observar cómo recuperaban su forma; después, las redes comenzaron a explorar nuevas texturas, sonidos y maneras de generar una experiencia visual y auditiva.
El éxito de los squishies también se explica por el crecimiento de los juguetes sensoriales. En los últimos años, los niños y adolescentes han encontrado en estos productos una alternativa de entretenimiento que no depende necesariamente de una pantalla.
Los squishies, slimes y masas moldeables pueden encontrarse en distintos formatos y presentaciones, desde juguetes con formas de alimentos hasta diseños de animales y personajes.
Su facilidad de manipulación y sus diferentes texturas ayudaron a convertirlos en una tendencia que combina entretenimiento, colección y contenido para redes sociales.
Sin embargo, el crecimiento de estos productos también puso el foco en su seguridad. La detección de altos niveles de benceno en un lote de Squeeze Dumpling generó alertas sobre los juguetes sensoriales y abrió el debate sobre los controles que deben cumplir este tipo de productos.
Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), explicó que a los juguetes sensoriales se les realizan ensayos físico-mecánicos, de rotulado y de migración de metales pesados y sustancias químicas, además de otros controles según las características de cada producto.
La historia de los squishies muestra cómo un juguete puede pasar de una tendencia vinculada a una cultura específica a convertirse en un fenómeno internacional.
Su textura, sus diseños y la posibilidad de generar sonidos y efectos visuales hicieron que encajaran especialmente bien con el contenido de redes sociales.
Ahora, los videos de squishies cubiertos con cera representan una nueva expresión de ese fenómeno. Más que mostrar únicamente el juguete, este contenido pone el foco en la experiencia sensorial que producen su textura, su transformación y el sonido de la capa exterior al romperse.


