
Tres años después de que se formulara una denuncia por presunto abuso sexual en su contra, el sacerdote Omar Sánchez Portillo, conocido como el “cura de la cuarentena” y el “cura respondón”, no ha hablado públicamente sobre el caso.
El religioso, acostumbrado a opinar sobre política y a confrontar a candidatos presidenciales desde su programa de streaming, mantiene un silencio que contrasta con su perfil mediático.
El expediente, calificado como “grueso y grave”, incluye fotos, chats, audios y videos de una presunta relación entre el religioso y el denunciante. Pese al tiempo transcurrido, el sacerdote aún no ha ofrecido su versión de los hechos.
Según el testimonio, el denunciante llegó a la Asociación de las Bienaventuranzas, ubicada en Tablada de Lurín, como voluntario, pero con una adicción a las drogas que buscaba controlar.
La periodista Paola Ugaz, quien investigó el caso, sostuvo que se trata de una historia de abuso de poder, “(…) el consentimiento de una persona vulnerable está viciado por la misma vulnerabilidad del que la otorga”, señaló Ugaz.
De acuerdo a la denuncia, Omar Sánchez llevó al joven, quien había consumido drogas durante 16 años, a vivir a su propia casa como su asistente y guardaespaldas. La relación habría durado poco más de un año, “(…) le hizo creer a él que era un matrimonio, era como una suerte de fantasía”, detalló Ugaz.
Como parte de la denuncia, se adjuntó una fotografía del denunciante usando sotana. También existe otra imagen donde se distingue el tatuaje en el brazo del sacerdote en un presunto contexto íntimo. “Existen pruebas (…) Videos, audios, whatsapps”, afirmó la periodista Ugaz.
La familia del denunciante también señaló que el sacerdote los habría inducido a formar una empresa para captar donaciones. Además, dos cajas fuertes regaladas al cura contenían, según la denuncia, una dinero y la otra droga.
Omar Sánchez, conocido por su perfil político confrontacional y su programa de streaming “La sustancia del padre”, no ha hablado públicamente sobre la denuncia. Su programa fue borrado cuando la acusación salió a la luz. El equipo periodístico de Día D intentó contactarlo, pero su asistente señaló que “él va a responder en su momento”
A pesar de la investigación eclesiástica, el sacerdote continúa en funciones como secretario general de Cáritas Lurín puesto designado por el obispo de Lurín, Carlos García Camader. La Diócesis de Lurín confirmó la investigación, pero en tres años no tiene resultados.
La familia intentó retirar la denuncia en 5 meses después por miedo a represalias, pero el caso sigue su curso en el Vaticano. La justicia peruana, hasta el momento, no ha abierto una investigación paralela.