
El amor por las mascotas ha llevado a muchos dueños a tratarlos como “perrhijos”, una tendencia que, según especialistas, requiere límites claros para evitar problemas de conducta como el hiperapego.
El veterinario Rodrigo Rondón señaló que, aunque cada familia define sus propias reglas de convivencia, es fundamental identificar comportamientos tóxicos y enseñar a los perros a manejar la soledad.
El término “perrhijos” describe a personas o parejas que consideran a sus perros como parte de la familia y los crían con cuidados similares a los que recibiría un hijo. Entre estas prácticas figuran una alimentación especializada, el uso de ropa, los viajes y una atención constante, como suele apreciarse en videos difundidos en redes sociales.
Esta tendencia genera opiniones divididas. Mientras algunos la consideran una muestra de afecto hacia las mascotas, otros cuestionan el trato excesivamente humanizado de los animales.
Rodrigo Rondón explicó que, desde el punto de vista del comportamiento, establecer límites es tan importante como en la crianza humana. Afirmó que “tenemos que poder enseñarles que eso no es el fin del mundo y que podemos dejarlos un rato solos”, en referencia a la ansiedad por separación.
El especialista recomendó dejar una prenda con el olor del dueño o encender el televisor para ayudar a los perros a sobrellevar la ausencia.
El veterinario destacó que, aunque los gatos son más independientes, los perros tienden a desarrollar conductas de hiperapego que pueden generar sufrimiento si no se manejan adecuadamente.
“Los perros no ven puntos medios, es como que blanco o negro, te vas de la casa, no vuelves más”, precisó Rondón.