¿Mayor de 60 años? Descubre por qué tu cuerpo ya no procesa la misma cantidad de comida que antes

Especialistas en nutrición indican que a partir de esta edad el organismo empieza a experimentar transformaciones naturales

Keiko Fujimori durante una transmisión en vivo en redes sociales

Con el paso de los años, es común notar que las porciones que antes disfrutabas sin problemas ahora se sienten pesadas o generan saciedad rápida. Especialistas en nutrición explican los cambios metabólicos y digestivos que ocurren a partir de los 60 años y cómo adaptar la alimentación para mantener una excelente calidad de vida.

¿Por qué cambia la digestión?

El organismo experimenta transformaciones naturales que reducen la necesidad y la capacidad de ingerir grandes volúmenes de alimento y a partir de los 60 años, la masa muscular disminuye gradualmente (sarcopenia), lo que reduce la cantidad de calorías que el cuerpo quema en reposo.

El vaciado del estómago y el tránsito intestinal se vuelven más pausados, provocando que la sensación de llenura se prolongue por más tiempo. En tanto, los niveles de hormonas que regulan el hambre y la saciedad se modifican, haciendo que el cerebro envíe la señal de “estar satisfecho” mucho antes.

La disminución de jugos gástricos y enzimas dificulta la descomposición rápida de comidas copiosas o ricas en grasas.

Alimentarse sin sobrecargar el estómago

Los nutricionistas recomiendan priorizar la calidad nutricional sobre la cantidad de comida en el plato, por ello fraccionar la alimentación en 4 o 5 porciones ligeras al día evita la pesadez y mantiene constantes los niveles de energía.

Consumir pescado, huevo, pavo y legumbres ayuda a conservar la masa muscular sin recargar el sistema digestivo, a ello se le suma mantener una hidratación constante para facilitar la digestión y en tránsito intestinal, ya que la sensación de sed disminuye con la edad.

Además, se recomienda incluir en la alimentación verduras cocidas, frutas enteras y cereales integrales para prevenir el estreñimiento sin generar inflamación.