
Con el paso de los años, es común notar que las porciones que antes disfrutabas sin problemas ahora se sienten pesadas o generan saciedad rápida. Especialistas en nutrición explican los cambios metabólicos y digestivos que ocurren a partir de los 60 años y cómo adaptar la alimentación para mantener una excelente calidad de vida.
El organismo experimenta transformaciones naturales que reducen la necesidad y la capacidad de ingerir grandes volúmenes de alimento y a partir de los 60 años, la masa muscular disminuye gradualmente (sarcopenia), lo que reduce la cantidad de calorías que el cuerpo quema en reposo.
El vaciado del estómago y el tránsito intestinal se vuelven más pausados, provocando que la sensación de llenura se prolongue por más tiempo. En tanto, los niveles de hormonas que regulan el hambre y la saciedad se modifican, haciendo que el cerebro envíe la señal de “estar satisfecho” mucho antes.
La disminución de jugos gástricos y enzimas dificulta la descomposición rápida de comidas copiosas o ricas en grasas.
Los nutricionistas recomiendan priorizar la calidad nutricional sobre la cantidad de comida en el plato, por ello fraccionar la alimentación en 4 o 5 porciones ligeras al día evita la pesadez y mantiene constantes los niveles de energía.
Consumir pescado, huevo, pavo y legumbres ayuda a conservar la masa muscular sin recargar el sistema digestivo, a ello se le suma mantener una hidratación constante para facilitar la digestión y en tránsito intestinal, ya que la sensación de sed disminuye con la edad.
Además, se recomienda incluir en la alimentación verduras cocidas, frutas enteras y cereales integrales para prevenir el estreñimiento sin generar inflamación.