
Pamela Almenara Loayza, bachiller en Psicología, denunciada por presuntamente agredir a un niño de 11 años con trastorno del espectro autista durante una sesión de terapia en Monterrico, en el distrito de Surco, rompió su silencio.
En una entrevista con RPP, defendió su actuación y aseguró que las maniobras registradas por las cámaras respondían a técnicas para evitar que el menor entrara en crisis.
Almenara sostuvo que el golpe que le propinó al niño formaba parte de una intervención conductual. Además, justificó el uso de un vape durante la sesión al afirmar que el humo la ayudaba a interactuar con el menor y a mantenerlo tranquilo.
Durante la entrevista, Pamela Almenara negó haber agredido al menor y aseguró que la palmada que le dio en la mano formaba parte de una técnica conductual que ya había aplicado anteriormente.
“El palmazo que le doy en la mano era una técnica firme de decirle no, pero no hablándole, sino simplemente manifestando mi molestia dándole la palmada en las manos”, afirmó.
La bachiller en Psicología también defendió el uso del vape durante la sesión. Según explicó, no dirigió el humo al rostro del niño, sino hacia el techo porque, a su juicio, el menor se calmaba al observarlo.
“No se le estoy arrojando en la cara, estoy arrojándole arriba al techo, vi que el menor se relajaba con el humo, quería agarrar el humo, quería interactuar con él”, sostuvo.
Durante la entrevista, se le consultó por la denuncia que afronta por un presunto caso de tocamientos indebidos contra un menor de 10 años, ocurrido en marzo de 2026.
Al respecto, Pamela Almenara evitó pronunciarse sobre el fondo del caso y afirmó que el proceso continúa en investigación.
La bachiller en Psicología señaló que será su defensa legal la encargada de responder sobre esa denuncia. “Eso está en investigación. Eso le corresponde ya responder a mi abogada porque ese caso ya está en investigación”, manifestó.
Pamela Almenara pidió a la madre del menor que difundiera otras grabaciones en las que, según afirmó, el menor se acercaba a ella en busca de afecto.
“Que diga toda la verdad, que diga cómo es su hijo; que muestre las cámaras en donde él se me acercaba, me pedía cariño”, sostuvo al cuestionar la versión de la madre.
La bachiller en Psicología también aseguró que la madre conocía los moretones que presentaba el niño y afirmó que incluso le aplicaba cremas para ocultarlos, un hecho que, según dijo, no ha sido mencionado públicamente.