
Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que azotaron el norte de Venezuela dejaron más de 3000 muertos y 12 000 heridos, según organismos independientes.
El estado La Guaira se convirtió en el epicentro de una tragedia que reveló la precariedad de las edificaciones construidas durante el gobierno de Hugo Chávez.
El complejo habitacional OPP 26 en Caraballeda, construido por el gobierno venezolano como parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, fue una de las estructuras más afectadas por los sismos.
Yorgelis Mota perdió a su madre, hermana y sobrino cuando los 12 pisos superiores del edificio donde vivían cayeron sobre ellos.
La familia se encontraba en el cuarto piso.
Ingenieros y geólogos advirtieron en su momento que estas edificaciones de hasta 17 niveles fueron levantadas sobre suelos de altísimo riesgo y sin la debida fiscalización técnica sismorresistente.
Los familiares de las víctimas denunciaron que el gobierno de Nicolás Maduro no permite el ingreso de maquinaria pesada a las zonas de desastre.
“El gobierno no quiere meter máquina para allá”, declaró Yorgelis, quien espera el rescate de sus parientes.
Rescatistas de México y El Salvador lograron detectar latidos en los escombros, pero las labores se realizan manualmente por la falta de equipo.
Una prima de Yorgelis excava con sus propias manos para llegar al lugar donde se encuentran los cuerpos.
Edgar Montilla perdió a su prima Génesis, su esposo y dos hijos pequeños en el edificio Caribe Mar, ubicado a solo un kilómetro del complejo OPP 26.
Asimismo, Ariana Requena busca a su madre y hermano en el edificio Roca Park, donde un local comercial almacenaba cloro y combustible, lo que provocó un incendio que calcinó los cuerpos.
“No sé qué están ocultando”, cuestionó la joven.
Su fe en Dios la mantiene en pie a pesar de que aún no les puede dar cristiana sepultura a sus abuelos.
En Perú, cinco ONG convirtieron un hangar en el Parque Voces de Lima en un centro de acopio para enviar ayuda humanitaria a Venezuela.
Más de 2500 voluntarios participaron en las jornadas de donación.
“La manera más recomendable de donar es la donación directa a Venezuela, a organizaciones como Dividendo de Voluntarios, la Cruz Roja”, recomendaron los organizadores.
Empresarios venezolanos, psicólogos y médicos también se sumaron a la ayuda, convirtiendo una cafetería en un minicentro de acopio.
El Colegio de Ingenieros de Venezuela advirtió que el problema de los suelos y la falta de supervisión en las construcciones fueron factores determinantes en el colapso de los edificios.