
Con el estruendo de los 21 cañonazos de salva y el tradicional tedeo en la Catedral de Lima, el presidente José María Balcázar encabezó su último acto oficial el 28 de julio, marcando el cierre de su gestión y el inicio de la ceremonia de transferencia del mando presidencial.
Tras salir de Palacio de Gobierno, el mandatario recibió el acompañamiento de la escolta del Regimiento de Caballería Mariscal Domingo Nieto, en uno de los actos más solemnes de las celebraciones por Fiestas Patrias.
El presidente José María Balcázar descendió por la escalinata de Palacio de Gobierno sobre una alfombra roja, donde lo recibió el jefe de línea, el capitán Francisco Saona Palacios, del Regimiento de Caballería Mariscal Domingo Nieto.
La ceremonia continuó con los tradicionales 21 cañonazos de salva, el máximo saludo de honor que rinde el Estado en las celebraciones oficiales por Fiestas Patrias y en los actos protocolares de mayor relevancia.
La tradición de los 21 cañonazos se remonta a la época colonial. Cuando los navíos llegaban al puerto del Callao, disparaban siete salvas para demostrar sus intenciones pacíficas y la fortaleza Real Felipe respondía con tres cañonazos por cada una, dando origen al saludo de 21 detonaciones.
Tras la proclamación de la independencia, en 1821, esta ceremonia pasó a formar parte de las celebraciones por Fiestas Patrias.
El término “camaretazo” proviene de la “camareta”, un mortero diseñado para producir detonaciones festivas sin lanzar proyectiles.