
La médium Soralla de los Ángeles afirmó en el programa ‘Así de Simple’ que existe vida después de la muerte y que los seres queridos fallecidos pueden manifestarse a través de energías, sensaciones y distintas formas de conexión espiritual.
La especialista explicó que la muerte no representa el fin de la existencia, sino una transformación del alma. Según indicó, el espíritu continúa su camino al cruzar hacia otros planos paralelos de existencia.
Asimismo, sostuvo que algunas personas tienen una mayor sensibilidad para percibir estas manifestaciones.
Soralla de los Ángeles explicó que, en su labor como médium, actúa como un canal de conexión entre el mundo terrenal y el espiritual. Según señaló, puede percibir distintas manifestaciones energéticas que le permiten interpretar mensajes del plano espiritual.
La especialista sostuvo que los espíritus de seres queridos fallecidos suelen manifestarse a través de sensaciones de amor, calma y calor, con el propósito de transmitir mensajes de tranquilidad a sus familiares.
Asimismo, mencionó que existen casos de personas que fallecieron de manera abrupta y cuyos espíritus, según sus creencias, pueden permanecer deambulando sin encontrar descanso.
La especialista sostuvo que el alma no desaparece con la muerte, sino que atraviesa un proceso de transformación y continúa su evolución en otros planos de existencia. Según explicó, en esos espacios espirituales las almas siguen aprendiendo y desarrollándose.
Asimismo, se refirió a las personas que permanecen en estado de coma y afirmó que, desde su perspectiva, el alma puede sentirse atrapada dentro del cuerpo físico.
En ese contexto, Soralla de los Ángeles recomendó la intervención de un médium para realizar rituales de despedida y cierre de ciclos, con el objetivo de ayudar al alma a encontrar tranquilidad y completar su proceso de transición espiritual.
Soralla de los Ángeles afirmó que los niños, especialmente hasta los 7 años de edad, poseen una sensibilidad que les permite percibir aquello que muchos adultos no pueden ver, como espíritus y seres elementales, entre ellos duendes y hadas.
La médium relató que ella misma comenzó a experimentar estas percepciones desde los 5 o 6 años. Según contó su madre, quien también era vidente, la orientó para comprender estas experiencias y evitar que desarrollara temor ante las presencias que percibía.
Asimismo, recomendó evitar que los menores acudan a velatorios, cementerios u hospitales, ya que, desde sus creencias, son lugares donde se concentra una gran cantidad de energías y presencias espirituales.