
En Lima, siete de cada diez viviendas son autoconstruidas, un fenómeno que ha ayudado a reducir el déficit habitacional pero que representa un peligro inminente ante un posible terremoto.
La autoconstrucción, impulsada por la migración masiva a la capital desde mediados del siglo XX, creció sin planificación ni supervisión técnica.
La autoconstrucción surgió como respuesta al déficit de vivienda en Lima, una ciudad que atrajo a miles de migrantes con la promesa de desarrollo.
Según los testimonios recogidos, los vecinos construyen con ayuda de albañiles y familiares porque contratar a un ingeniero resulta costoso.
“La verdad que buscar un ingeniero, un extra, es costoso. Entonces, como ellos saben, entonces ellos nos guiaron cómo hacerlo”, declaró un residente.
Este proceso, que puede durar décadas, ha generado columnas inconclusas y estructuras sin criterios técnicos.
Ante ello, los estudios advierten que, en caso de un terremoto, un millón de viviendas terminarían en el piso por esta razón.
Clara Soto Arias, socióloga de la PUCP, señala que la autoconstrucción no solo responde a necesidades económicas, sino también a prácticas de solidaridad y autoorganización comunitaria.
“A partir de las prácticas de solidaridad de las personas y de la autoorganización de las personas que invadieron ciertos territorios también está la formación de lazos y comunidades”, explicó.
Sin embargo, esta solución habitacional se ha convertido en una “bomba de tiempo” ante la proximidad de un desastre sísmico.