
El ayuno intermitente puede aportar beneficios para la salud si se realiza de forma adecuada y bajo supervisión.
El médico nutriólogo Daniel Shion explicó que esta práctica debe aplicarse de manera gradual y constante, con un periodo mínimo de 12 horas y un máximo de 16 horas de ayuno para obtener mejores resultados.
El especialista también indicó que el ayuno ofrece mayores beneficios cuando la última comida del día se realiza temprano, evitando cenar, y advirtió que este método no resulta adecuado para todas las personas, por lo que recomendó evaluar cada caso antes de adoptarlo.
Daniel Shion explicó que el ayuno intermitente no debe aplicarse como una medida temporal, sino como un estilo de vida que se mantenga la mayor parte de los días de la semana.
Por ello, recomendó adoptarlo de forma gradual, progresiva y constante para favorecer sus beneficios.
El médico nutriólogo precisó que el periodo ideal de ayuno oscila entre las 12 y 16 horas. Además, señaló que esta práctica resulta más beneficiosa cuando se ajusta a los ritmos circadianos, priorizando las comidas durante las horas de luz y evitando cenar.
Daniel Shion advirtió que el ayuno intermitente no resulta recomendable para todos.
Entre los grupos que deben evitar esta práctica figuran las mujeres gestantes, los niños, los adolescentes en etapa de crecimiento, las personas con diabetes descompensada, quienes padecen enfermedades hepáticas o renales crónicas y los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria.
El médico nutriólogo recomendó que estas personas consulten con un profesional de la salud antes de realizar cambios en su alimentación, ya que el ayuno podría representar un riesgo para su estado de salud.
Daniel Shion explicó que diversos estudios respaldan los beneficios del ayuno intermitente cuando se practica de manera adecuada.
Entre ellos destacó la reducción de la presión arterial, el control de los niveles de azúcar en sangre y la disminución de la grasa abdominal.
El médico nutriólogo agregó que, si esta práctica se combina con una adecuada higiene del sueño y hábitos saludables, también puede contribuir a prolongar la expectativa de vida.