
Las peleas y actos de violencia que ocurren en la vía pública pueden comenzar con una discusión y terminar en agresiones físicas. Frente a estas situaciones, la psicoterapeuta y coach Iris Espinoza explicó cómo funciona la ira y qué ocurre en el organismo cuando una persona pierde el control de esta emoción.
Espinoza señaló que la ira es una emoción instintiva que se activa en la amígdala cerebral.
Según la especialista, existen dos caminos: controlar la reacción mediante la respiración profunda o dejar que la ira avance sin freno, lo que activa el cortisol y puede desencadenar respuestas agresivas.
La especialista recomendó practicar respiración profunda únicamente por la nariz: inhalar durante 3 segundos, retener 2, exhalar 3 y volver a retener 1 segundo.
Según explicó, este ejercicio activa la zona prefrontal del cerebro, que funciona como un “freno” frente a la amígdala, considerada el “acelerador” de la ira.
También aconsejó no personalizar las agresiones y entender que la otra persona podría estar proyectando sus propias heridas.
Espinoza explicó que el control de la ira se aprende durante los primeros 7 años de vida. Según la especialista, las personas que sufrieron agresiones o humillaciones durante la infancia pueden guardar esa ira y proyectarla en la adultez cuando encuentran a alguien en una posición de vulnerabilidad.
Sandra Plevisani compartió una experiencia personal relacionada con la agresividad en la vía pública.
Ante ello, la especialista señaló que este tipo de reacciones pueden ser “la proyección de uno del pasado y del otro del pasado”.