
Decenas de familias llegaron hasta el Cementerio Nueva Esperanza, en Villa María del Triunfo, para celebrar el Día del Padre junto a sus seres queridos que ya partieron.
Entre flores, música y oraciones, hijos, nietos y bisnietos conmemoraron el legado de quienes fueron ejemplo de esfuerzo, sacrificio y amor incondicional.
El ambiente se llenó de canciones, bailes y sonrisas, y algunos asistentes incluso llevaron a sus mascotas para acompañar la visita.
“¡Feliz día, papá!”, exclamó una de las hijas mientras arreglaba la tumba de su padre, quien falleció el 7 de febrero a los 102 años.
Los asistentes llevaron flores, arreglaron las tumbas y compartieron anécdotas de sus padres.
La jornada incluyó música y baile. Algunos llevaron a sus mascotas. “Hasta con la mascotita hemos venido.
Todos son de la Alianza acá, pero el señor era de la “U” y se respeta su decisión, ¿no?”, comentó un familiar entre risas.
Mientras las familias recordaban a sus padres en el cementerio, afuera otros padres continuaban trabajando para llevar el sustento a casa.
“Pues el Día del Padre, pero hay negocio y salimos a vender. Soy paciente renal”, contó un vendedor ambulante que, a pesar de su enfermedad, seguía laborando.
Otro padre, Antonio, padre de 3 hijos, señaló que más tarde celebraría con ellos. Cuando se le preguntó qué les diría a sus hijos, respondió, “que en el futuro sean buenos hombres”.
Más allá de la distancia o la ausencia, la huella de los padres permanece en cada enseñanza.
“Este Día del Padre, el amor y la gratitud volvieron a reunir a las familias para recordar que quien ama de verdad trasciende para siempre”.